sábado, 2 de junio de 2012

Jornada Electoral

Primera Parte:

 TÍTULO TERCERO
De la jornada electoral
CA P Í T U L O  PR I M E R O
De la instalación y apertura de casillas

AR T Í C U L O  2 5 9

1. Durante el día de la elección se levantará el acta de la jornada electoral, que contendrá los datos comunes a todas las elecciones y las actas relativas al escrutinio y cómputo de cada una de las elecciones.

2. El primer domingo de julio del año de la elección ordinaria, a las 8:00 horas, los ciudadanos presidente, secretario y escrutadores de las mesas directivas de las casillas nombrados como propietarios procederán a la instalación de la casilla en presencia de los representantes de partidos políticos que concurran.

3. A solicitud de un partido político, las boletas electorales podrán ser rubricadas o selladas por uno de los representantes partidistas ante la casilla designado por sorteo, quien podrá hacerlo por partes para no obstaculizar el desarrollo de la votación. En el supuesto de que el representante del partido que resultó facultado en el sorteo se negare a firmar o sellar las boletas, el representante que en un principio lo haya solicitado tendrá ese derecho. La falta de rúbrica o sello en las boletas no será motivo para anular los sufragios recibidos. Acto continuo, se iniciará el levantamiento del acta de la jornada electoral, llenándose y firmándose el apartado correspondiente a la instalación de la casilla.

4. El acta de la jornada electoral constará de los siguientes apartados:
a) El de instalación; y
b) El de cierre de votación.

5. En el apartado correspondiente a la instalación, se hará constar: CÓDIGO FEDERAL DE INSTITUCIONES Y PROCEDIMIENTOS ELECTORALES
a) El lugar, la fecha y la hora en que se inicia el acto de instalación;
b) El nombre completo y firma autógrafa de las personas que actúan como funcionarios de casilla;
c) El número de boletas recibidas para cada elección en la casilla que corresponda, consignando en el acta los números de folios;
d) Que las urnas se armaron o abrieron en presencia de los funcionarios y representantes presentes para comprobar que estaban vacías y que se colocaron en una mesa o lugar adecuado a la vista de los electores y representantes de los partidos políticos;
e) Una relación de los incidentes suscitados, si los hubiere; y
f) En su caso, la causa por la que se cambió de ubicación la casilla.

6 . En ningún caso se podrán instalar casillas antes de las 8:00 horas.

7 . Los miembros de la mesa directiva de la casilla no podrán retirarse
sino hasta que ésta sea clausurada.

AR T Í C U L O  2 6 0

1. De no instalarse la casilla, a las 8:15 horas conforme al artículo anterior, se estará a lo siguiente:
a) Si estuviera el presidente, éste designará a los funcionarios necesarios para su integración, recorriendo, en primer término y en su caso, el orden para ocupar los cargos de los funcionarios ausentes con los propietarios presentes y habilitando a los suplentes presentes para los faltantes, y en ausencia de los funcionarios designados, de entre los electores que se encuentren en la casilla;
b) Si no estuviera el presidente, pero estuviera el secretario, éste asumirá las funciones de presidente de la casilla y procederá a integrarla en los términos señalados en el inciso anterior;
c) Si no estuvieran el presidente ni el secretario, pero estuviera alguno de los escrutadores, éste asumirá las funciones de presidente y procederá a integrar la casilla de conformidad con lo señalado en el inciso a); INSTITUTO FEDERAL ELECTORAL
d) Si sólo estuvieran los suplentes, uno de ellos asumirá las funciones de presidente, los otros las de secretario y primer escrutador, procediendo el primero a instalar la casilla nombrando a los funcionarios necesarios de entre los electores presentes, verificando previamente que se encuentren inscritos en la lista nominal de electores de la sección correspondiente y cuenten con credencial para votar;
e) Si no asistiera ninguno de los funcionarios de la casilla, el Consejo Distrital tomará las medidas necesarias para la instalación de la misma y designará al personal encargado de ejecutarlas y cerciorarse de su instalación;
f) Cuando por razones de distancia o de dificultad de las comunicaciones, no sea posible la intervención oportuna del personal del
Instituto Federal Electoral designado, a las 10:00 horas, los representantes de los partidos políticos ante las mesas directivas de casilla designarán, por mayoría, a los funcionarios necesarios para integrar las casillas de entre los electores presentes, verificando previamente que se encuentren inscritos en la lista nominal de electores de la sección correspondiente y cuenten con credencial para votar; y
g) En todo caso, integrada conforme a los anteriores supuestos, la mesa directiva de casilla, iniciará sus actividades, recibirá válidamente la votación y funcionará hasta su clausura.

2. En el supuesto previsto en el inciso f) del párrafo anterior, se requerirá:
a) La presencia de un juez o notario público, quien tiene la obligación de acudir y dar fe de los hechos; y
b) En ausencia del juez o notario público, bastará que los representantes expresen su conformidad para designar, de común acuerdo, a los miembros de la mesa directiva.

3. Los nombramientos que se hagan conforme a lo dispuesto en el párrafo 1 de este artículo, deberán recaer en electores que se encuentren en la casilla para emitir su voto; en ningún caso podrán recaer los nombramientos en los representantes de los partidos políticos. CÓDIGO FEDERAL DE INSTITUCIONES Y PROCEDIMIENTOS ELECTORALES

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1. Los funcionarios y representantes que actuaron en la casilla, deberán, sin excepción, firmar las actas.

AR T Í C U L O  2 6 2

1. Se considera que existe causa justificada para la instalación de una casilla en lugar distinto al señalado, cuando:
a) No exista el local indicado en las publicaciones respectivas;
b) El local se encuentre cerrado o clausurado y no se pueda realizar la instalación;
c) Se advierta, al momento de la instalación de la casilla, que ésta se pretende realizar en lugar prohibido por la ley;
d) Las condiciones del local no permitan asegurar la libertad o el secreto del voto o el fácil y libre acceso de los electores o bien, no garanticen la realización de las operaciones electorales en forma normal. En este caso, será necesario que los funcionarios y representantes presentes tomen la determinación de común acuerdo; y
e) El Consejo Distrital así lo disponga por causa de fuerza mayor o caso fortuito y se lo notifique al presidente de la casilla.

2. Para los casos señalados en el párrafo anterior la casilla deberá quedar instalada en la misma sección y en el lugar adecuado más próximo, debiéndose dejar aviso de la nueva ubicación en el exterior del lugar original que no reunió los requisitos.

Lucky number


Hace dos días, les comentaba del testimonio rendido por Raúl Lucio Hernández, alias “El Lucky”, jefe regional de los Zetas en el centro del País hasta su detención en diciembre pasado. El documento nos dice mucho sobre el modo de operación y las vulnerabilidades de los Zetas, pero también sobre el tamaño y naturaleza de la economía criminal y, sobre todo, de los mercados de drogas en México. Aquí les van algunas de las conclusiones medio especulativas a las que llego, basado en los números del “Lucky”:
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·       “El Lucky” afirmó que vendía en el estado de Veracruz 100 kilos de cocaína al mes. Eso equivale a 1.2 toneladas por año (previsiblemente, los Zetas eran monopolistas, o casi, en ese estado). Sin embargo, con toda probabilidad, no se trataba de cocaína pura. El jefe zeta no dice nada sobre la pureza de sus drogas y no hay muy buenas referencias externas. Sin embargo, un estudio reciente ubicó entre 70 y 80% la pureza media de la cocaína vendida al mayoreo en la frontera México-Estados Unidos. Es probable por tanto que la cocaína vendida por los Zetas tuviera una pureza cercana a 80% (con cortes posteriores, antes de llegar al narcomenudeo). Luego entonces, 1.2 toneladas a 80% de pureza equivalen a 960 kilos de cocaína pura. Según la Encuesta Nacional de Adicciones 2008 (ENA 2008), los consumidores de cocaína (último año) en Veracruz representaron 6.7% del total nacional. En consecuencia, si “El Lucky” dijo la verdad sobre el volumen, es probable que el consumo nacional de cocaína sea de 14.3 toneladas (hace dos días dije 17 toneladas, pero no había hecho el ajuste por pureza). Esa cifra equivale a 7-10% del consumo total en Estados Unidos.
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·       Con la estimación de volumen, es posible calcular el número de usuarios. Asumiendo un consumo promedio de 34 gramos por usuario por año (una medida utilizada en estimaciones serias  de demanda), se obtiene un total de 421,926 consumidores de cocaína en México (de ese total, algo menos de 30,000 estarían en Veracruz). La cifra está ligeramente arriba del rango de estimación de la ENA 2008 (de 267,445 a 393,656, con una mejor estimación de 330,550), así que bien vale una felicitación para los autores de la encuesta: casi le pegan seco al número. Ahora, no todos los consumidores son iguales: siguiendo una metodología de la RAND Corporation, es posible que los consumidores intensivos representen 17% del total. Eso equivale a 71,727 usuarios, los cuales concentrarían 75% del total consumido, es decir, 10.8 toneladas.
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·       “El Lucky” también nos da algo de luz sobre el valor del mercado nacional de cocaína. Según afirma, los Zetas vendían un promedio de 100 kilos de cocaína al mes en Veracruz y a cada uno le ganaban 350 mil pesos. Eso equivale a 350 pesos el gramo, pero no sabemos si se trata de precios al mayoreo o al menudeo. Sin embargo, por la descripción que se hace en la nota del cobro de piso a asaltantes de camiones, es probable que ese número ya capture una buena parte del precio al menudeo: según la declaración de un asaltante, los Zetas se llevaban 80% del botín. No es improbable que lo mismo aplique para los narcomenudistas. De ser el caso, el precio al menudeo sería de 437 pesos por gramo, aproximadamente 32 dólares (nota: el precio nominal probablemente no es ese, ya que hay varias rebajas de calidad en el proceso. Pero al final del camino, es lo que previsiblemente obtienen los narcomenudistas por gramo). Sin lugar a dudas, hay importantes variaciones regionales de precio, pero dada la ubicación de Veracruz, es posible que ese número esté cerca del promedio. Haciendo de vuelta el ajuste por pureza al volumen nacional estimado, se obtiene un valor total de 7,811 millones de pesos (566 millones de dólares). Eso equivaldría aproximadamente a 1.6% del valor del mercado al menudeo de cocaína en Estados Unidos.
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·       Si eso vale el mercado nacional de la cocaína, ¿a cuánto ascienden las ventas totales de drogas ilegales en México? “El Lucky” no nos dice mucho sobre ese tema, pero es posible recurrir a otras fuentes. Según un estudio de la consultoría ABT Associates (con datos del año 2000),  la cocaína representaba 55% del valor total del mercado al menudeo de drogas en Estados Unidos. En un estudio más reciente y utilizando una metodología distinta, investigadores de la RAND Corporation, ubicaron en 49% la participación de la cocaína en el mercado total.  Dada la muy baja prevalencia relativa de consumo de heroína y metanfetaminas en México y los bajos precios (promedio) de la marihuana, no es improbable que el porcentaje sea ligeramente mayor de este lado de la frontera. Yo supondría que está en torno a 60%. De ser el caso, el valor del mercado de drogas en México sería de 13,018 millones de pesos (aproximadamente 943 millones de dólares). En valor, el mercado mexicano sería entonces  65 veces menor que el estadounidense (más o menos).
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·       Para poner las cosas en perspectiva, los ingresos brutos de los cárteles por exportación de drogas se estiman en 6.6 miles de millones de dólares, seis veces más que el valor del mercado nacional. Sin embargo, es posible que en términos de utilidades de la delincuencia organizada, las ventas nacionales tengan un peso mayor.  Por la vía del cobro de piso, podrían estar capturando 60-70% del precio al consumidor final (menos en la Ciudad de México, más en Veracruz o Nuevo León). En cambio, en la exportación, las utilidades probablemente anden más sobre el 50% de los ingresos brutos (ese el porcentaje que la UNODC calcula para la cocaína). De ser el caso, la diferencia entre exportación y mercado nacional sería más bien de cuatro a uno.
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·       ¿Y cuanto sacan en los demás negocios? Allí sí quien sabe: “El Lucky” no nos da muchos detalles para hacer una estimación semi-razonable. Pero no me sorprendería si son al menos equivalentes a  los ingresos generados por el mercado nacional de drogas. En algún momento dado, hice una estimación y andaba por esos rangos (sobre mil millones de dólares), pero no me siento muy cómodo con el cálculo. Lo pueden ver aquí si les interesa (p. 274, recuadro 6.2).

En resumen, “El Lucky” nos revela mucho con unos cuantos datos. Nos confirma, entre otras cosas, que las drogas en México siguen siendo un asunto de minorías bastante pequeñas: la mayor parte del consumo de cocaína está concentrado probablemente en menos del 0.1% de la población de 12 a 64 años. Pero nos dice también que el tamaño del mercado nacional no es trivial y puede estar explicando una buena parte de la violencia que hemos experimentado en estos años. A lo mejor los aburrí con tanto cálculo, pero para mí se trata de un asunto crucial: ponerle números a las cosas nos permite recuperar un sentido de proporción que a menudo falta en las discusiones sobre delincuencia organizada. Y con el sentido de proporción viene la esperanza: el rival es muy grande y muy peligroso, pero no tiene ni tamaño de titán ni sofisticación  intergaláctica. Saber eso ya es, a pesar de todo, buena noticia.
De: Alejandro Hope

viernes, 1 de junio de 2012

La relación con EU se ha narcotizado este sexenio


El experto en Política Exterior, José Alberto Moreno Chávez, analiza en entrevista para Animal Político cómo se verían afectadas las relaciones entre México y Washington desde el punto de vista de los candidatos a la Presidencia.

PREGUNTA: Los Gobiernos de Calderón y Obama están muy próximos a finalizar –aunque en el caso del afroamericano aún está por ver si repite triunfo en las elecciones del próximo mes de noviembre-. ¿Qué balance podemos hacer de las relaciones bilaterales?

RESPUESTA: Lo cierto es que las relaciones con Obama no han fluido como se esperaba desde un inicio. Especialmente, debido a la continuidad de la política exterior de Estados Unidos en relación a la pasada Administración; la cual ha estado demasiado enfocada en asuntos de Medio Oriente y Asia Central, y ha dejado a América Latina en un tercer o incluso cuarto plano.

P. En su opinión, ¿cuál o cuáles han sido los principales puntos de fricción entre los gobiernos de ambos países?

R. En mi opinión, los principales puntos de fricción han estado centrados en materia de seguridad, de inmigración y de relaciones interfronterizas. Lo cual, como ya he apuntado, implica una continuidad en la relación con las anteriores administraciones en Washington. En este sentido, a diferencia de George W. Bush, Obama sí ha mostrado un cierto diálogo hacia México, aunque lo cierto es que no se ha concretado en nada. Es decir, se han abierto mayores caminos de interacción entre ambas naciones. Por ejemplo: es  frecuente que oficiales mexicanos vayan a entrevistarse con sus pares en Estados Unidos, o que Hillary Clinton visite México, o que el propio Obama se entreviste con Calderón. Pero, a pesar de esta mayor interacción, no se aprecie un cambio a fondo en la política exterior estadounidense hacia nuestro país.

“En este sexenio, la relación entre México y EU se ha caracterizado por una ‘narcotización’ de las mismas; todo ha girado en torno a las drogas”

P. ¿Y por qué la relación se ha quedado sólo en buenas palabras?

R. En este aspecto, creo que la relación bilateral se ha narcotizado demasiado. Y la ha narcotizado el gobierno mexicano, aunque es entendible dada la coyuntura actual que vive el país. Sin embargo, el problema de narcotizar una relación es que se pierden otros mecanismos que se podían trabajar por ambas partes. Como, por ejemplo, la migración u otros problemas relacionados con la frontera. En eso creo que tanto la Administración de Calderón como la de Obama, aunque si bien no han chocado, sí están en un impasse.

P. ¿A qué se refiere con que la relación se ha ‘narcotizado’?

R. Me refiero a que las relaciones políticas entre ambas partes se han centrado, casi en exclusiva, a tratar el tema de las drogas y el narcotráfico.

“¿Rápido y Furioso? A EU sí le importa lo que pasa en México. Tener un país vecino con una frontera viviendo un caos, es un serio problema para ellos”

P. Con operativos como Rápido y Furioso, donde miles de armas cruzaron a este lado de la frontera, ¿Washington no está dando una imagen de que, realmente, poco o nada le importa que en México sumen más de 50 mil víctimas derivadas de la guerra contra el narcotráfico?

R. Opino que sí les importa y bastante. Tener un país vecino que tiene varios puntos de su frontera viviendo un auténtico caos, es un serio problema para Estados Unidos. Lo que sucede es que Washington hace más de lo que muestra.

La secretario de Estado estadounidense, Hillary Clinton, con la canciller Patricia Espinosa.

P. Pero, ¿cómo explicamos entonces este tipo de operativos?

R. Es cierto que Rápido y Furioso es un operativo que salió mal, tanto por el número de muertos que hay en México, como por el caso de los dos agentes de la DEA que son asesinados por esas mismas armas. Pero, a pesar de esto, sí hay un interés por parte de Washington; porque saben que no pueden tener un país viviendo prácticamente una guerra en su propia frontera. Además, no olvidemos que una mayor violencia de este lado repercute directamente en la violencia que se vive al interior del suelo estadounidense, especialmente en las ciudades del sur. De hecho, hace poco leía en el periódico que ya empiezan a darse secuestros en Houston por parte de cárteles mexicanos, lo cual significa que el problema se está extendiendo. Claro, es muy probable que no llegue al nivel de Juárez, Matamoros, o Tijuana, pero ya es una violencia que empieza a salpicar.

Y curiosamente se repite el mismo proceso vivido en la Revolución: tenemos a unos Estados Unidos preocupados por la inseguridad en el sur y eso involucra al gobierno mexicano, y por esta razón vemos este tipo de operativos como Rápido y Furioso. Y es más: estoy seguro que debe haber muchos más operativos que desconocemos en colaboración directa con las autoridades mexicanas. Estoy totalmente seguro: tales operativos son bilaterales, pero jamás nos lo dirán porque el tema de la soberanía es muy sensible.

“Con JVM la relación con EU continuaría ‘narcotizada’; EPN defendería una mayor soberanía; y AMLO no podría cambiar en 180º estrategia de Calderón”

P. Pasemos al proceso electoral que está viviendo México. ¿Cómo pueden cambiar las relaciones con Washington en temas como, por ejemplo, el combate al narcotráfico en el caso de que gane uno u otro candidato?

En opinión del analista, Vázquez Mota supondría una continuidad en la política exterior de Calderón, aunque opina que la panista "intentaría incrementar el intercambio comercial con EU.

R. Bien, siguiendo las pautas del IFE, pongamos que gana Josefina Vázquez Mota las elecciones. En este sentido, creo que veríamos las mismas tendencias entre ambos países; es decir, se continuaría con la misma política exterior de Calderón. E igualmente sucedería por parte de Obama, habría una continuidad. Esto es, se seguirían dando una serie de acuerdos dentro de esta ‘narcotización’ que vive la relación, aunque tal vez podríamos ver una expansión de otros temas como el turismo, dado que la panista ha expresado su interés por fundamentar parte de la economía en esta materia. De la misma manera, JVM intentaría incrementar el intercambio comercial entre ambos países utilizando el marco del TLCAN.

Con Enrique Peña Nieto sería interesante ver cómo reaccionaría el PRI. Me parece que no habría grandes cambios en su política de seguridad, pero sí habría una mayor defensa de la soberanía, aunque sólo fuera en el plano discursivo. Eso no quiere decir que no continuaran los mismos acuerdos adoptados por Calderón, pero por lo menos en términos discursivos veríamos una defensa más amplia de la soberanía, tal y como siempre ha sido la política exterior del PRI.

Asimismo, creo que con el PRI habría un mayor acercamiento con Estados Unidos; habría mayores mecanismos de acuerdos y quizás se ‘desnarcotizaría’ un poco la relación; es decir, se ampliaría en aspectos comerciales y sociales, como es el caso de los migrantes, tema que por cierto ha descuidado el gobierno de Calderón y que venía impulsando Fox.

Con respecto a López Obrador, creo que aquí hay un enigma. Me explico: en la lógica de la izquierda mexicana diríamos que AMLO defendería absolutamente el papel soberano de México frente a Estados Unidos y pediría una relación más de iguales. Pero ahí hay un problema: López Obrador no se ha definido a hablar en torno a la seguridad, sobre cuál es su plan. Y creo que ahí está el meollo del asunto. Si, como más o menos ha indicado, piensa crear una policía y seguir con el Ejército en las calles unos seis meses más, considero que no veríamos tampoco muchos cambios. Claro, sí los habría de nuevo en el ámbito de lo discursivo. Pero recordemos que México no se puede dar el lujo de pelearse con Estados Unidos. Y Obrador es un político pragmático; por eso opino que, si bien no continuaría con las directrices de Calderón, tampoco podría cambiarlas en 180 grados. Tendría que conceder bastantes cosas, especialmente en seguridad. Veríamos, en conclusión, un mayor papel en asuntos como migración y soberanía nacional, pero en seguridad no habría grandes cambios.

“Más allá de la República Amorosa, AMLO no puede enfrentarse con Washington; sabe que la retórica anti-imperialista de Cuba y Venezuela no se puede dar aquí”


P. Pero, esa política de ‘menos balazos, más abrazos’ y la propuesta de ir retirando las tropas gradualmente de las calles, ¿no puede generar un encontronazo con Washington?

R. Claro, igual que ha habido choques con el Ejecutivo de Calderón. Pero creo que más allá del tono discursivo de la República Amorosa, López Obrador sabe bien que no se puede enfrentar ni enemistar con Washington. Es consciente de que toda esa retórica anti-imperialista de Cuba y Venezuela no se puede dar aquí por cuestiones geopolíticas y comerciales. Por ello, ha propuesto –durante su entrevista con el vicepresidente Biden y en otros foros- buscar una relación con Estados Unidos sustentada en el desarrollo, que bien puede interpretarse como una cooperación más activa por parte de Estados Unidos en frenar la migración, dejando de lado los muros e involucrándolo en aspectos particulares del combate a la pobreza en regiones expulsoras de mano de obra.

P. Disculpe que insista, ¿pero realmente cree que la Casa Blanca vería con buenos ojos que el Gobierno retire las tropas de lugares como Ciudad Juárez?

R. Va a haber una continuidad; es decir, el combate sí va a seguir, aunque de manera menos intensa. En este sentido, considero que la guerra contra el narcotráfico se va a convertir más en un ataque de ‘contra’, tal y como sucedió en Colombia. Pero, como decía anteriormente, aún es un misterio lo que va a hacer López Obrador en tema de seguridad. No obstante, creo que Estados Unidos no permitiría que este combate se dejara al garete. Porque es algo que no se puede dejar así como así, a pesar de las demandas ciudadanas por disminuir la violencia, y especialmente porque la inseguridad en México sería una amenaza posible a la seguridad interna de los Estados Unidos.

“Ante la amenaza de que la violencia se desborde, los republicanos podrían aumentar el discurso bélico y militarizar ciertos puntos de la frontera”

P. Pongamos ahora un escenario en el que los republicanos regresan a la Casa Blanca. ¿Cómo afectaría esto a las relaciones con nuestro país?

R. De llegar Romney se incrementaría el tono de reproche por parte de Estados Unidos hacia México. Es decir, frente a esta actitud conciliadora de Obama o de Clinton anteriormente, el discurso de los republicanos regresaría a la época de Reagan y al ‘ustedes nos están proporcionando las drogas’, lo cual podría suponer un recrudecimiento en la guerra contra el narcotráfico.

También hay un problema de este lado: todavía no se aprobado en su totalidad el Plan Mérida, por lo que veríamos una presión para que se ratificara con las nuevas Cámaras en ambos países. ¿Eso en qué afecta? Bueno, ante un escenario de final de las guerras en Irak y Afganistán, una especulación sería que todos esos esfuerzos militares se transportarían a la frontera sur. Si hay una demanda de mayor seguridad adentro de las fronteras estadounidenses, no sería descabellado pensar que el Pentágono quiera militarizar la frontera, aunque es cierto que sería el plan más extremo y menos probable de aplicarse.

P. Otro de los temas importantes a tratar en caso de que regresen los republicanos sería, sin duda, el de la migración…

R. Así es, ya que si bien no habido un acuerdo migratorio con Obama, creo que veríamos mucho más complicada la situación de una amnistía –aunque es cierto que la última fue bajo la administración Reagan-. En este contexto, recordemos que uno de los ejes del programa republicano es ‘darle duro’ a la migración. Y aunque Romney no sea necesariamente anti-inmigrante, las necesidades de campaña lo podrían conducir hacia una postura más radical.

Otro escenario a tener en cuenta es que, paradójicamente, las relaciones entre Los Pinos y la Casa Blanca han sido más fluidas con gobiernos republicanos. Ya que los demócratas, por lo menos desde los años noventa, tuvieron una relación muy tirante con los últimos gobiernos priistas, en temas especialmente de derechos humanos. En este aspecto, los republicanos pueden ser mucho más conciliadores con nuestro gobierno. Ahora, aquella era una etapa pacífica en México. Ante la guerra contra el narco y ante la amenaza de desbordarse, los republicanos, al igual que los demócratas, podrían aumentar el discurso bélico. No estoy diciendo que invadieran México, creo que eso nunca está dentro de los planes de Estados Unidos, pero sí podrían incrementar el papel de la Border Patrol o militarizar ciertos puntos de la frontera.

“AMLO chocaría mucho con Romney; para los conservadores tener a un presidente de izquierda pegando gritos en contra del imperialismo en su misma frontera sería intolerable”


P. ¿Cómo serían las relaciones de Romney con JVM, EPN o AMLO?

R. No habría grandes diferencias ni con Josefina ni con Peña Nieto. Con López Obrador… creo que chocarían demasiado, y más aún si el tabasqueño continúa con su discurso soberanista. En este escenario, creo que se podrían tensar las relaciones más que construirla o mantenerla. Estaríamos ante una coyuntura que podría remitirnos a la vivida en la década de los ochenta.

P. ¿Verían desde Washington a López Obrador como una ‘amenaza’ por su corte más de izquierda?

R. Sería una posibilidad. Para el ala dura del partido republicano tener a un presidente de izquierda pegando gritos en contra del imperialismo norteamericano en su misma frontera sur sería francamente intolerable. Ahora, el ala dura del partido republicano es cierto que va a poner el grito en el cielo con cualquier presidente mexicano; ya es una costumbre para ellos. Pero López Obrador tensaría mucho la relación, aunque habría que ver también quién elegiría Romney como secretario de Estado, ahí está la clave. Porque puede ser que él sea un republicano moderado pero elija a otro muy conservador para las relaciones exteriores del país; o por el contrario, puede elegir a un ‘Collin Powell’ más moderado, más conciliador.

Por su parte, la administración Obama se ha mostrado muy cauta a pronunciarse con respeto a cualquier candidato. Es más, la serie de entrevistas que sostuvo Joe Biden con los tres candidatos principales fue una muestra de diplomacia inédita, dando un mensaje a los partidos mexicanos en donde Obama –por así decirlo- no sería un factor de presión.

P. ¿Se verían afectadas las relaciones comerciales en un escenario AMLO-Romney?

R. Creo que todo se quedaría en el plano de la retórica. No veo en las izquierdas contemporáneas en México ese belicismo contra el Tratado de Libre Comercio que existía hace 15 años. Puede haber fricciones, por supuesto, pero como se darían con cualquiera de los otros candidatos si los intereses del país se ven afectados.

“¿Propuestas en migración? Ninguno de los candidatos ha expuesto nada. Estamos viendo unas campañas muy sosas, donde se está debatiendo frivolidad y media”.


P. Sin duda, el tema de la migración será uno de los ejes fundamentales en la relación méxico-americana, más allá de quién gobierne en ambos países. ¿Cómo valora las propuestas de los candidatos sobre este rubro?

R. Con respecto a la migración, los candidatos tienen un nicho para llevar a cabo una política importante; ya que creo que este tema se ha desaprovechado del lado mexicano. Esto es, hay mucha retórica, pero pocas acciones. En este sentido, opino que es necesario hacer un lobby de mexico-americanos, de gente que vote, pero que también de cierta manera entiendas los problemas mexicanos y los exponga en Estados Unidos.

El otro problema al que deben enfrentarse los candidatos es cómo afronta México la transportación de los migrantes; no olvidemos que en este sexenio, si bien ha decaído la migración, esto se puede deber a varias causas, como la caída de empleo en Estados Unidos, la lenta recuperación económica estadounidense… pero también por la violencia que se vive en la frontera  o en las rutas habituales para llegar hasta el Norte. Entonces, ahí debería haber un acuerdo, un tratado con Centroamérica en materia de migración. Porque la defensa de los migrantes mexicanos y centroamericanos en nuestro territorio y en la frontera debería ser un problema multilateral.

Sin embargo, ninguno de los candidatos ha expuesto nada al respecto. Estamos viendo unas campañas muy sosas, donde se está debatiendo frivolidad y media y no se está discutiendo temas de agenda nacional cruciales para el país. Parece que se están centrando más en quién pavimentó no sé qué calle o carretera. Pero fuera del anuncio de Peña Nieto o de alguna mención esporádica general de los otros candidatos, no ha habido una referencia clara al problema de la migración.

“Basta con sintonizar algún noticiario para darse cuenta de que en Estados Unidos las elecciones en México es un tema inadvertido”

P. ¿Cómo se ven las elecciones de México en suelo estadounidense?

R. No se ven, directamente. Basta con sintonizar algún noticiario para darse cuenta de que las elecciones en México es un tema inadvertido, aunque con excepciones como algunos medios especializados como The New York Times, The Washington Post o el LA Times. Sin embargo, para el grueso de la población estadounidense yo creo que no deben ni saber que hay elecciones en México. Claro, sí hay seguimiento en los medios latinos, eso es lógico. Pero es un tema que sólo interesa al mexicano, aunque hay un público de académicos y especialistas donde sí ha recibido interés.

La relación de México con América Latina, Europa, y los países emergentes

“Con EPN habría un incremento multilateral en las relaciones con Brasil, Argentina y Cuba; y con JVM continuaría la directriz calderonista y la identificación con Colombia”

Dejemos Estados Unidos y expongamos ahora un escenario latinoamericano. ¿Qué cambios podrían darse en las relaciones con los países de Centroamérica y el Sur tras el cambio de presidencia en México?

Bien, en este caso, debemos partir de que las relaciones de México con América Latina han disminuido en importancia desde la década de los noventa. Pero pongamos escenarios.

Enrique Peña Nieto gana. Bien, aquí considero que el PRI intentaría recuperar el papel tradicional de México como líder de América Latina, ya que es una demanda priista desde el año 2000. Podemos ver un incremento multilateral, más que de intereses políticos o de geometría política con la mayoría de los países latinos, especialmente Brasil, Argentina, y podría además haber un cambio importante en la relación con Cuba. En general, serían relaciones de bastante concordia, aunque no necesariamente muy interesadas en los aspectos internos de la políticas de esos países.

Con Josefina Vázquez Mota, una vez más, habría continuidad en la política exterior de Calderón; es decir: identificación con Colombia y un incremento de las relaciones con Brasil.

Con AMLO se esperaría que hubiera un mayor acercamiento con los países del ALBA aunque no necesariamente, ya que temas como la identificación con Venezuela es algo que López Obrador ha medido muy bien. No olvidemos en este sentido que en la campaña del 2006 se le acusó, prácticamente, de ser un esbirro de Chávez. Así que trataría de mantener unas relaciones cordiales con estos países, pero sin ir mucho más allá. No obstante, también debemos tener en cuenta que el futuro del ALBA depende de la salud de Chávez y las elecciones venezolanas, por ello el próximo presidente se puede enfrentar a una Sudamérica sin la influencia de Chávez y con un mayor interés de buscar en México un contrapeso frente a Brasil.

“Con AMLO se esperaría un mayor acercamiento con los países del ALBA, aunque no necesariamente; temas como la identificación con Hugo Chávez es algo que el tabasqueño ha medido muy bien”

P. Saltemos a Europa. ¿Cómo se atisba la relación con países de la UE como España –con el cual existen numerosos lazos comerciales, culturales e históricos- o Francia –con el que, durante el gobierno de Sarzkozy, hubo una polémica a raíz del caso Florance Cassez-?

R. Si gana Josefina o Peña no veo que se vaya a alterar la relación con países como España. Con AMLO, hay que recordar que él se maneja en dos campos: uno, su actuar político y el otro su retórica. En el campo de la retórica él siempre puede decir que España nos está expoliando, que debemos ponerle un alto, y que hay que sacar a Meliá a patadas del país. Pero lo cierto es que en su actuar político durante su jefatura al frente del DF ha habido bastante entendimiento con empresas españolas, por lo que me parece que, en realidad, no habría un cambio importante.

”El caso de Repsol-YPF será un quebradero de cabeza para el próximo Presidente”

Pero en el caso de Repsol-YPF el tabasqueño fue muy crítico con el actuar de esta empresa española en México…

Claro, para mostrar congruencia con sus ideas critica el caso de esta petrolera y remite a su audiencia comparando a Cristina Fernández con Cárdenas. Sin embargo, no parece que vaya a haber mayores privatizaciones que afecten los intereses mexicanos.

Y con respecto a los bancos, tampoco creo que vaya a haber una privatización. Además, México no cuenta con los recursos suficientes para estar nacionalizando. Recordamos en este sentido que tenemos una guerra contra el narcotráfico que es muy costosa; que tenemos unas elecciones costosísimas y unos partidos muy caros para el Estado; y no los veo destinando recursos para privatizar los hoteles Meliá si eso les perjudica en su gasto corriente.

No obstante, más allá de las posturas de López Obrador, el caso de Repsol-YPF será un quebradero de cabeza para quien sea el próximo presidente, especialmente si buscaría conciliar los principios constitucionales de política exterior con las demandas de pago de Pemex. Situación que lo enfrentaría invariablemente al gobierno argentino.

“Las relaciones con Francia no se han visto terriblemente afectadas por el caso Cassez; ni tampoco parece que haya un fervor anti francés en la ciudad de México ni anti mexicano en París”

El 'caso Cassez' provocó un choque diplomático entre las autoridades mexicanas y francesas.

¿Y las relaciones con Francia tras el caso Cassez?

En el caso de Francia, el cambio viene de parte de François Hollande, ya que recientemente el nuevo presidente francés mandó un emisario a reunirse con sus pares mexicanos para comunicarles que, a diferencia de Sarkozy, él está a favor de restaurar las relaciones con México, quitar el escándalo Cassez del centro de las relaciones y renovar las relaciones bilaterales.

Ahora, hay que tener en cuenta que las relaciones con Francia son económicas, de inversión, porque el intercambio político no es mayor. Pero, a diferencia de Sarkozy, que torpedeó tontamente la relación con México para ganar puntos dentro de su país, Hollande creo que va a restaurar las relaciones que, en cualquier caso, no es que se hayan visto terriblemente afectadas en cuanto a las inversiones, ni tampoco parece que haya un fervor anti francés en la ciudad de México ni anti mexicano en París. En definitiva, creo que todo aquello fue una farsa de Sarkozy sin mayor trascendencia, más allá de la cancelación del año cultural de México en Francia.


“México está perdiendo el camino en el nuevo orden mundial que se está tejiendo; no ha incrementado su presencia política y sus intercambios con naciones como China, India o Corea del Sur”

No obstante, al igual que con los países de América Latina, parece que las relaciones con la Unión Europea tampoco están subrayadas en rojo en la agenda de los candidatos…

No, aunque aquí lo interesante sería ver qué pasa en la relación con los denominados países BRIC, que son los países emergentes, es decir, Brasil, Rusia, india y China. En este sentido, creo que en este nuevo orden mundial que se está tejiendo México está perdiendo el camino y lo está perdiendo porque no está incrementando su presencia política y sus intercambios con naciones como China o con otras emergentes como India o Corea del Sur, las cuales, quizás sí están muy lejos de nosotros, pero es absolutamente necesario mantener una relación comercial y económica con ellos. Porque tenemos casos de países latinoamericanos con experiencias muy exitosas en su relación con China, como por ejemplo Perú o incluso la propia Venezuela.

No obstante, parece que ninguno de los tres candidatos está pendientes de estos asuntos. Están muy centrados en la política interna, pero no ha habido propuestas en relación con el nuevo orden mundial; no ha habido ninguna reacción sobre cómo entienden el mundo. Y ahí hay un gran problema, ya que se producido un estancamiento de las relaciones exteriores mexicanas, lo cual nos lleva a preguntarnos qué va a hacer México si mañana colapsa el euro; o qué van a hacer desde Los Pinos en materia de derechos humanos no solo dentro del país; o en materia de calentamiento global; de piratería… En definitiva, los candidatos no han entendido que estamos en una época en la que las relaciones internacionales van más allá de los estados y no hay propuestas al respecto.

“Los candidatos están muy centrados en la política interna; no ha habido propuestas en relación con el nuevo orden mundial. No sabemos cómo entienden el mundo”

Y a todo esto, y para terminar, ¿cómo ve a Quadri en materia de política exterior?

Quadri no ha hablado mucho de política exterior y no creo que tenga un plan diplomático establecido. Lo que quiere Quadri es posicionar a un partido político y habla de cuestiones como privatizar Pemex, privatizar prisiones, pero no ha hablado ni siquiera sobre las relaciones con Estados Unidos. Considero que su candidatura es algo anecdótico, aunque suene triste. Sin embargo, aunque sus posibilidades de ganar sean pocas, Quadri podría poner sobre la mesa temas concernientes al ambientalismo, sustentabilidad y ecología, que son internacionales y en donde él es un experto.

lunes, 28 de mayo de 2012

Redes, plazas y autoengaño


Las movilizaciones estudiantiles de los últimos días han sorprendido a todos. Nadie pudo haber anticipado la irrupción de miles de jóvenes que toman las calles para interpelar a la clase política (en particular al PRI) y a los medios (especialmente a Televisa). Dos impulsos cívicos han animado las protestas recientes: reivindicar el derecho a la discrepancia y reclamar veracidad a los medios. Ejercicio de la crítica y exigencia de verdad.

No es claro que las manifestaciones vayan a tener un impacto electoral decisivo. Nuestra experiencia aconsejaría separar el entusiasmo de las concentraciones públicas de la fría aritmética de los votos. El activismo escenifica las intensidades de la opinión pública pero no la sintetiza. Expresa bien el engranaje de las maquinarias partidistas o la pasión política, pero no es abreviatura del universo electoral. Quienes llenan la plaza se convencen fácilmente de que ahí se expresa la nación verdadera, que las consignas que repiten son la voluntad popular, que la solidaridad descubierta en la festividad de la política tiene la fuerza de cambiar la historia. No suele ser así. La urna suele refutar a la plaza. No digo que las concentraciones juveniles que hemos visto en estos días sean irrelevantes, que sean una simple anécdota. Por el contrario, creo que las movilizaciones recientes ya han tenido un impacto relevante en la contienda electoral. Han puesto al candidato puntero y a su partido a la defensiva y han elevado la exigencia pública a la cobertura política de los medios. Dos conquistas extraordinariamente valiosas que cuentan, sobre todo, como advertencia, más allá del 1º de julio. La agilidad organizativa de estos días es anticipo de lo que podría activarse en el futuro inmediato, si se dan los abusos temidos.

Es de celebrar que una nueva generación se involucre en la política y haga oír su voz. No será fácil la conservación del ímpetu, tras la primera descarga emotiva, tras el descubrimiento de la calle y el hallazgo de las adhesiones. El camino por delante será mucho más difícil, si es que existe. Será necesario transformar los rechazos en algún tipo de afirmación, sobre todo en tiempos de elecciones. El movimiento juvenil podría convertirse en el impulsor social del voto útil contra el PRI, si abandona el falso discurso del apartidismo. Lo que unió a este grupo heterogéneo fue, precisamente el rechazo al candidato del PRI. Si ésa es la coincidencia, ahí puede estar la segunda etapa del movimiento.

Pero si hay mucho que celebrar de esa rebeldía cívica hay también rasgos inquietantes que no creo que deban ser pasados por alto por adulación a los “muchachos”. Decir que las manifestaciones son la semilla de una organización que podría transformar la vida democrática del país me parece absurdo o, por lo menos, prematuro. Se trata de una nueva muestra de la decepción democrática, una exhibición contundente de la distancia entre el régimen y la sociedad, particularmente entre el sistema político y las nuevas generaciones. Como denuncia, las manifestaciones son elocuentes. Me preocupa ver que los manifestantes tropiezan con trampas viejas. La razón conspiratoria es la reina de su retórica: los poderosos se han puesto de acuerdo y nos impondrán al candidato que nadie quiere. Los perversos tienen el control de los medios, las encuestas y las instituciones electorales. Se cree así que el candidato que ellos repudian carece de respaldos reales y es un simple invento de la televisión al que nadie apoya. Las encuestas son, en consecuencia, una farsa, una mentira. Las redes y las plazas parecen más convincentes que los estudios de opinión. Las casas encuestadoras (las mismas que dieron la candidatura a Andrés Manuel López Obrador y que muestran la ventaja del PRD en el Distrito Federal) son una patraña. ¿Cómo me dicen que Peña Nieto va arriba si ninguno de mis amigos va a votar por él? ¿Cómo se atreven a decirnos que al candidato del PRI no le ha pegado la movilización estudiantil si de todo lo que se habla en la red es del repudio a él? Redes y plazas pueden ser rincones del autoengaño. Creer que no hay más mundo que el que uno ve.

La lógica de la conspiración termina por aceptar la idea de que estamos en vísperas de la “imposición”. El próximo presidente de México será impuesto por los poderes fácticos, se dice y se corea. Lo ha sugerido muchas veces el candidato de la izquierda y parece que su versión encuentra eco en los jóvenes que se han manifestado recientemente en las calles. “Si hay imposición habrá revolución”, se escuchaba en una de las concentraciones recientes. La democracia mexicana tendrá muchos defectos y tiene muchas tareas pendientes pero instauró el mecanismo para elegir gobernantes a través del voto. Si Enrique Peña Nieto gana las elecciones será porque tuvo más votos que sus contrincantes, no porque lo impuso una televisora.

lunes, 14 de mayo de 2012

Masacres ( o las consecuencias de perseguir la pelota )


El 17 de abril, aparecieron 14 cadáveres mutilados en Nuevo Laredo. Días después, un coche bomba estalló frente al Palacio Municipal de esa ciudad fronteriza. Ambos actos fueron, según la evidencia disponible, ataques del cártel de Sinaloa y de sus aliados del cártel del Golfo. En respuesta, las autoridades parecen haber reforzado la vigilancia en la zona. Esa reacción perjudicó más a los Zetas, grupo dominante en Nuevo Laredo, que a la banda agresora. En represalia, los Zetas procedieron a secuestrar, torturar, matar y colgar de un puente a nueve presuntos integrantes de las células del Chapo en el norte de Tamaulipas (no especulo: así lo dijeron en una manta). Los de Sinaloa respondieron con 14 homicidios más en el bastión zeta.Más vigilancia federal en la zona.
A los días, los Zetas cambiaron de escenario: fueron a Jalisco, secuestraron aleatoriamente a 18 personas inocentes (y tenían, al parecer, la intención de secuestrar 32 más) y arrojaron sus cadáveres en la carretera Guadalajara-Chapala ¿Para qué el acto de sadismo? Pues, previsiblemente para atraer más presencia militar y policial a la región, dominada por el cártel de Sinaloa y sus socios locales (Hoy aparecieron 49 descuartizados en Nuevo León, sobre la carretera Monterrey-Reynosa. Ignoro si ese hecho está conectado a la secuencia anterior, pero no me sorprendería)
Para los grupos criminales, el juego está claro: el objetivo es llevar la guerra al territorio del rival. Calentarle la plaza, para usar su jerga. Han aprendido que las autoridades (federales y estatales) siguen a la pelota, no al hombre: van a donde aparecen los cadáveres y no a donde se ordenan las muertes. Operan con sentido estratégico, mientras que el gobierno se limita a respuestas tácticas.
¿Cómo frenar la espiral? Cambiando los incentivos, pasando de una lógica territorial a una lógica organizacional. En concreto, a cada masacre, se debería responder con un golpe inmediato en contra del grupo responsable en su zona de influencia: si el Chapo ordena asesinatos en Nuevo Laredo, se detonan acciones en Culiacán, Nogales o Durango; si los Zetas matan en Jalisco, la respuesta se da en Nuevo Laredo, Piedras Negras o Veracruz.
¿Y de que tipo de acciones estamos hablando? Aquí les va una lista no exhaustiva:
  • Traslado de reos pertenecientes al grupo agresor a prisiones federales (uno por víctima, para que quede claro el mensaje)
  • Instalación de retenes móviles en rutas de trasiego del grupo correspondiente (digamos, Monterrey-Nuevo Laredo en el caso de los Zetas o Hermosillo-Nogales si se trata de Sinaloa)
  • Patrullajes intensivos en las zonas de influencia del grupo agresor
  • Reforzamiento temporal de inspecciones aduaneras en puertos marítimos (por ejemplo, Manzanillo o Guaymas para Sinaloa; Veracruz o Altamira para los Zetas).
  • Con asistencia de EUA, reforzamiento temporal de controles en cruces fronterizos específicos (ejemplos: Laredo o Eagle Pass para jorobar a los Zetas: Nogales. Calexico o San Ysidro para tupirle a Sinaloa)
  • Cierre de narcotienditas y/o giros negros en ciudades seleccionadas (similar a lo sucedido ayer en Ciudad Juárez)
  • Detención de células de sicarios del grupo relevante, previamente identificadas
Nada de lo anterior requiere tener una policía calibre Scotland Yard, capacidades de inteligencia tipo CIA o poderes de caballero jedi. Cada una de esas acciones ya se hace o ya se ha hecho: se trata precisamente del tipo de cosas que sucede cuando se “calienta una plaza”. Sólo que hay que escoger la plaza adecuada para subirle al termostato.
La segunda objeción es que los grupos criminales podrían hacer una maniobra de contrainteligencia, es decir, ir al territorio del rival, dejar una pila de muertos y hacer pasar el hecho como obra de los enemigos. No es imposible, pero hay límites a la picardía:
  • Dejar muertos con cargo al rival elimina uno de los móviles de las masacres en territorio ajeno. A la sazón, mostrarle dos cosas a terceros (la autoridad, otros grupos delictivos, la opinión pública):  a) la capacidad propia para operar donde sea y b) la debilidad y falta de control del rival en su zona de influencia. La violencia extrema no tiene mucho sentido si no se puede presumir. Peor aún, colgarle muertos al enemigo puede acabar fortaleciendo sureputación de brutalidad, un activo invaluable en el submundo criminal.
  • El grupo afectado tendría un incentivo gigantesco para aclarar el malentendido y pasarle al gobierno la información pertinente sobre la autoría del hecho.
  • Las autoridades podrían mandar el mensaje que, de descubrirse un engaño, la reacción se intensificaría (ejemplo, se duplicaría el número de presos trasladados a penales federales),
Esto, por supuesto, no previene todas las formas de violencia. Simplemente podría evitar que los grupos criminales usen a las autoridades como garrote involuntario en contra de sus enemigos  (Nota: no estoy sugiriendo que exista complicidad de ningún genero entre el gobierno y alguna banda delictiva) ¿Estoy seguro de que funcionaría? No, pero ¿exactamente que se pierde intentándolo? ¿Qué parte de lo descrito arriba no se puede hacer ya? ¿Qué parte requiere una generación de fortalecimiento institucional antes de siquiera contemplarse?
Los delincuentes pueden ser psicópatas, pero no son irracionales: no masacran a inocentes (sólo) por diversión. Lo hacen porque ya nos tienen calados, porque saben como van a reaccionar las autoridades, porque entienden que pueden apilar cadáveres a costo marginal casi cero para su causa. Y mientras no los convenzamos de lo contrario, los muertos se van a seguir contando en docenas.

De Alejandro Hope. 

El grito y el argumento


El grito cabe en la democracia como cabe el aplauso. Sólo los defensores más ilusos de la democracia deliberativa pueden imaginar una ciudadanía que sólo participa en los asuntos públicos escuchando imparcialmente argumentos, ponderando científicamente razones, hilvanando juicios para la persuasión de un auditorio ecuánime. El diálogo democrático no es una conversación con café y galletitas: es un encuentro y muchas veces un encontronazo de valores, ideas, intereses y pasiones. Más que el hallazgo de la conciliación a través del coloquio, es una enemistad a duras penas amaestrada: rivalidad contenida.
Si tachamos las consignas como acto antidemocrático, deberíamos hacer lo mismo con las porras. El repetir alabanzas al candidato es tan democráticamente cuestionable como corearle maldiciones. Ambas cantilenas son vehemencia hermética que se hace oír por los decibeles que alcanza y no por los razonamientos que construye. Repetición irreflexiva e impetuosa de una simpleza. Que las porras y las consignas sean boberías, una violenta agresión al juicio literario no significa que sean irrelevantes o, peor aún, peligrosas. Que no alcancen estatura de argumento, que se satisfagan en la reiteración y en el ruido no quiere decir que sean ajenas a la vida democrática. El debate en democracia nunca será un pulcro intercambio de razones porque la política no es un territorio esterilizado donde rivalizan los silogismos en busca de la verdad. Toda política enciende entusiasmos y remueve abominaciones, genera esperanza y provoca temor. Al lado de los argumentos hay gritos; las razones no suprimen los prejuicios; la reflexión individual y las obsesiones colectivas se entrelazan y se confunden.
Que un acto político encuentre la hostilidad de un grupo organizado es tan preocupante como el escenario contrario: que encuentre el júbilo organizado. Nadie se indigna cuando un candidato es recibido en la plaza con un coro de entusiastas que repiten hasta el cansancio que ha llegado el salvador de la nación. “Anselmo, amigo, el pueblo está contigo,” gritan todos en la plaza uniformados con la camiseta del licenciado Anselmo ¿Son intolerantes los adeptos porque antes de escucharlo ya lo celebran? ¿Son fanáticos porque han sido coordinados por quien reparte carteles y camisetas y porque sus gritos siguen el ritmo de un director de porra? ¿Son borregos manipulados que actúan solamente porque otro mueve los hilos de su voluntad? Lo mismo puede decirse de quienes organizan la hostilidad—con la condición, por supuesto, de que permitan la expresión de los otros, con la condición de que admitan la presencia de aquel a quien abominan. La festividad organizada es parte de la vida política ordinaria, es materia común de una campaña electoral. La protesta organizada lo es también. Evidentemente, no se trata de expresiones espontáneas, de ponderaciones reflexivas, expresiones de ciudadanos meditabundos: son un ruido que expresa, son teatros que algo muestran: actos políticos que nadie, en su sano juicio pensaría reprimir.
La protesta no suele levantar el dedo meñique. Es estruendosa y pendenciera pero no busca ingreso a la cena de gala: quiere hacerse oír—aunque sea a la mala. La protesta es testimonio que valdría escuchar. Ubicar en su sentido y medida, sin sacralizaciones ni demonizaciones. Quiero decir con esto que resulta absurdo pensar que la organización de una protesta ruidosa, vehemente, hostil—pero pacífica, es peligrosa para la vida democrática de México, como se ha escuchado tenuemente en estos días. La protesta es parte de la vitalidad de un sistema abierto donde debe haber sitio para la adhesión y sitio para el reproche. Sitio para el argumento y también (aunque lo rechacen los bienpensantes) sitio para el insulto; sitio para la concordia y sitio para el odio. Si la casa es humana ha de alojar todo lo nuestro. La idea de una democracia desapasionada y sin conflicto, una democracia elegante y armoniosa es el cuadro de una democracia muerta. Si no pedimos certificado de racionalidad, de independencia, de espontaneidad a quien elogia, tampoco lo exijamos a quien censura.
La democracia se alimenta de razones—pero no sólo de razones. Protestar es otra forma de ejercer ciudadanía.

De Jesús Silva - Herzog Márquez 

jueves, 10 de mayo de 2012

Mi diez de mayo


A las cuatro mujeres que han marcado mi vida hasta el día de hoy, tres de ellas con su ejemplar actitud y desinteresado amor mostraron la finura de su espíritu, con su ejemplo nos enseñan que causa mayor satisfacción dar que recibir, que la grandeza del ser humano no requiere de papeles, se lleva en el corazón, que existen ángeles terrenales que no requieren de lazos consanguíneos para entregarse desinteresadamente y dar una lección de vida y amor, para mi madre Maria del Rosario, para mi compañera y amor de esta vida y viaje Barbara, para mi Viejita inolvidable Félix y para ti, que eres la niña de mis ojos Eduwiges, de todo corazón y con el alma en la mano, FELICIDADES Y GRACIAS.