jueves, 6 de abril de 2017

Etapas del juicio en USA



Inmediatamente después de la detención, un agente pre-procesal entrevista al acusado y lleva a cabo una investigación de su historial. La información obtenida por el agente pre- procesal o de libertad condicional la utiliza el juez para decidir si va a conceder libertad provisional al acusado y bajo qué condiciones.
En la audiencia inicial, un juez (por lo general un juez de instrucción) le notifica al acusado de las acusaciones radicadas en su contra, decide si el acusado debe quedarse en detención preventiva pendiente al juicio oral y público y decide si existe "motivo fundado" para suponer que se ha cometido un delito y que el acusado fue quien lo cometió. Se le notifica de su derecho a que el juez nombre a un abogado para su defensa si no pueden contratarlo.  

De conformidad con la Constitución Política, una causa por delito mayor puede proseguir después de las etapas iniciales sólo si al indiciado es acusado formalmente por medio de un documento acusatorio de un jurado indagatorio. El jurado indagatorio estudia las pruebas presentadas por el procurador federal para decidir si existen suficientes justificaciones para enjuiciar al acusado.
En la audiencia llamada la lectura de cargos el acusado contesta en acta a las acusaciones radicadas por el procurador federal. La mayoría de los acusados — más del 90 por ciento — se declara culpable en vez de somseterse a juicio oral y público. Se lleva a cabo un "convenio declaratorio" cuando el acusado se declara culpable a cambio de que la procuraduría retire ciertas acusaciones o recomiende una pena menos severa. El juez puede imponer la condena cuando se formaliza el convenio, pero por lo general se fija la fecha para la imposición de la pena más adelante. Si el acusado no se declara culpable el juez procede a fijar la fecha del juicio.


Extracto tomado del folleto fue elaborado por la Oficina Administrativa de los Tribunales de los Estados Unidos para brindar una
explicación introductoria del sistema judicial federal, su organización y administración, su relación con los poderes
ejecutivo y legislativo del gobierno federal y su relación con los sistemas judiciales estatales. La Oficina
Administrativa es la agencia del poder judicial que presta una amplia gama de servicios administrativos, legales,
técnicos, de comunicación y otros para facilitar la administración los tribunales federales.

domingo, 8 de diciembre de 2013

La vida es como la rueda de la fortuna

Dentro de mis lecturas atrasadas encontré el siguiente segmento que se me hizo por demás interesante, se los comparto;
 Palabras de un maestro guerrerense al Ejecutivo

Miriam Sánchez Hernández *

¡Ojalá, señor, que pudiésemos revisar todos los actos del Ejecutivo para aprobarlos o reprobarlos! Estoy seguro de que se remediaría mucho y que marcharíamos mejor. En mi humilde opinión, no siempre el Ejecutivo ha hecho buen uso de las facultades con las que se hallaba investido, y bastantes veces ese poder discrecional ha sido en sus manos lo que una espada en las manos de un loco.

Estas son las palabras que un maestro guerrerense dirige al gobierno y, aunque no son recientes, tienen vigencia hoy como hace más de 150 años. Este maestro, de origen indígena, nació en Tixtla, Guerrero, promotor del normalismo y maestro normalista, hizo este discurso sobre la Revisión de los actos del Ejecutivo el 27 de julio de 1861, cuando el titular del mismo era nada menos que Benito Juárez.

 El indígena que se dirige así ante el Congreso es Ignacio Manuel Altamirano.

miércoles, 16 de octubre de 2013

El Calzón Negro

El por qué del calzón negro... Verso Veracruzano... Aquí va una pequeña muestra de la picardía jarocha, dicha sin una sola grosería...  es de admirar el ingenio y que siendo veracruzano no incluya palabras disonantes!
Salió una anciana del baño, Su viejito la miraba Y al punto le preguntaba: “De dónde es el gusto extraño Pues ya llevas varios años Usando ropa interior De oscuro y serio color, Y ya mi vista se aburre, Qué acaso no se te ocurre Que eso te da más calor?   La viejita indiferente Caminando paso a paso Levanta en su mano un vaso Y allí sumerge los dientes. Al viejo mira de frente Para darle explicación. Se acomoda en el colchón Y guarda una breve pausa, Aquí te digo la causa De lo negro del calzón.   Muchos colores usé, Pues la carne firme estaba, El fuego que me quemaba Contigo lo disfruté. Hace tiempo lo apagué Por no hacerlo disoluto, Te fui fiel en lo absoluto Lo que te digo es muy cierto: Cuando el pájaro está muerto, El nido viste de luto.  
Autor: desconocido
Me lo comparte mi amigo el abogado Careaga.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Cómo se puede medir la vida

COMO SE MIDE LA VIDA
No se mide según  la persona con quién sales,  ni por el número de personas con quienes has salido.
No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca de coche que manejas, ni por el lugar donde estudias o trabajas.
No se mide por la belleza o fealdad de tu cuerpo, ni por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo que música que te gusta.
La vida, simplemente es…   otra cosa…, que tiene otro valor.
La vida se mide según a quién y cómo amas y  según a quién y cómo dañas.
Se mide según la felicidad o la tristeza  que proporcionas a otros.
Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas.   Se mide por el sabor de boca que dejas a los demás con tu presencia y con tus comentarios.
Se trata de lo que se dice y lo que se hace y de lo que se quiere decir o hacer, sea dañino o benéfico.
Se trata de los juicios que formulas y a quién o contra quién los formulas.
Se trata de a quién no le haces caso o a quién ignoras intencionalmente.
Se trata de los celos, del miedo, de la ignorancia y de la venganza.
Se trata del amor, el respeto o el odio que llevas dentro de ti, de cómo cultivas y riegas ese amor, de cómo consideras a los demás y de cómo perdonas.
Pero en lo general, se trata de si usas la vida para alimentar el corazón de otros.   Tú y solo tú escoges la manera en que vas a afectar a otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida y cómo se mide.
La vida será contigo tan justa como lo eres con los demás.
La vida habla de ti, por aquellos amigos que fielmente supiste conservar.
La vida se mide por aquellos a los que te supiste entregar sin exigencias.   Aquellos que cuando no estás…  lloran tu ausencia.
Por lo tanto, ahora ya lo sabes; La vida se mide con la vida que das a los que te rodean y la calidad de la misma.
Vive pues para los demás, no para ti y la VIDA te dará lo necesario para tu felicidad.
De mi estimado amigo el Licenciado Careaga.

Él tiempo de los maduros

"Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora.
 Me siento como aquel chico que ganó un  paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
 Ya no tengo tiempo para reuniones  interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
 Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
 Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
 No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
 No tolero a maniobreros y ventajeros.
 Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de  sus lugares, talentos y logros.
 Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
 Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
 Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
 Quiero la esencia, mi alma tiene prisa.
 Sin muchas golosinas en el paquete.
 Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
 Que sepa reír, de sus errores.
 Que no se envanezca, con sus triunfos.
 Que no se considere electa, antes de hora.
 Que no huya, de sus responsabilidades.
 Que defienda, la dignidad humana.
 Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
 Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
 Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas.
 Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
 Sí. tengo prisa. por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
 Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan.
 Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
 Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
 Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás."  Mario de Andrade (Poeta, novelista, ensayista y musicólogo brasileño)

Consejos para un hijo

Jackson Brown no es un gran pensador, ni un Nóbel de literatura. Es sólo un hombre común, un padre preocupado por la felicidad de su hijo que quiso escribir estos simples “consejos”

Hijo:   Cásate con la persona correcta. De ésta decisión dependerá el 90% de tu felicidad o tu miseria.
Observa el amanecer por lo menos una vez al año.
Estrecha la mano con firmeza, y mira a la gente de frente a los ojos.
Ten un buen equipo de música.
Elige a un socio de la misma manera que elegirías a un compañero de tenis: busca que sea fuerte donde tú eres débil y viceversa.
Desconfía de los fanfarrones: nadie alardea de lo que le sobra.
Recuerda los cumpleaños de la gente que te importa.
Evita a las personas negativas; siempre tienen un problema para cada solución.   Maneja autos que no sean muy caros, pero date el gusto de tener una buena casa.
Nunca existe una segunda oportunidad para causar una buena primera impresión.
No hagas comentarios sobre el peso de una persona, ni le digas a alguien que está perdiendo el pelo,Ya lo sabe.   Recuerda que se logra más de las personas por medio del estímulo que del reproche (dile al débil que es fuerte y lo verás hacer fuerza).
Nunca amenaces si no estás dispuesto a cumplir.
Muestra respeto extra por las personas que hacen el trabajo más pesado.
Haz lo que creas que sea correcto, sin importar lo que otros piensen.
Dale una mano a tu hijo cada vez que tengas la oportunidad. Llegará el momento en que ya no te dejará hacerlo. Aprende a mirar a la gente desde sus sandalias y no desde las tuyas.
Ubica tus pretensiones en el marco de tus posibilidades.
Recuerda el viejo proverbio: Sin deudas, no hay peligros ni problemas.
No hay nada más difícil que responder a las preguntas de los necios.
Aprende a compartir con los demás y descubre la alegría de ser útil a tu prójimo. (El que no vive para servir, no sirve para vivir).
Acude a tus compromisos a tiempo. La puntualidad es el respeto por el tiempo ajeno.
Confía en la gente, pero cierra tu auto con llave.
Recuerda que el gran amor y el gran desafío incluyen también 'el gran riesgo'. Nunca confundas riqueza con éxito.
No pierdas nunca el sentido del humor y aprende a reírte de tus propios defectos.   No esperes que otro sepa lo que quieres si no lo dices.
Aunque tengas una posición holgada, haz que tus hijos paguen parte de sus estudios.
Haz dos copias de las fotos que saques y envíalas a las personas que aparezcan en las fotos.
Trata a tus empleados con el mismo respeto con que tratas a tus clientes.
No olvides que el silencio es a veces la mejor respuesta.
No deseches una buena idea porque no te gusta de quien viene.
Nunca compres un colchón barato: nos pasamos la tercera parte nuestra vida encima de él.
No confundas confort con felicidad. Nunca compres nada eléctrico en una feria artesanal.
Escucha el doble de lo que hablas (por eso tenemos dos oídos y una sola boca). Cuando necesites un consejo profesional, pídelo a profesionales y no a amigos. Aprende a distinguir quienes son tus amigos y quienes son tus enemigos. Nunca envidies: la envidia es el homenaje que la mediocridad le rinde al talento. Recuerda que la felicidad no es una meta sino un camino: disfruta mientras lo recorres.
Si no quieres sentirte frustrado, no te pongas metas imposibles.
La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo.
Me lo envío mi estimado amigo el Licenciado Careaga, me gusto, sé los comparto.

lunes, 2 de septiembre de 2013

El rasero de la eficacia

  Regresaron con la presunción de que ellos sí sabían gobernar. Que todo lo que había pasado en los últimos doce años era producto de la incompetencia de unos ingenuos. No eran capaces de producir orden, no sabían cómo trabajar con el Congreso, ni siquiera se entendían entre sí. Eran los responsables de la explosión de la violencia, del retraso en las reformas, de la “pérdida de autoridad”. Los panistas sabrían ganar elecciones pero no sabían gobernar. Ya no eran los “místicos del voto de antes”: ahora eran inútiles con votos. Los priistas cultivaron así la leyenda de su época: antes de la llegada del PAN, la política era un reloj que funcionaba con exactitud, una pirámide bien asentada donde regía el principio de autoridad.   El candidato del PRI hizo de la eficacia el centro de su oferta política. Sería el presidente que le devolvería empuje al país. Su proyecto no se distinguía con claridad del proyecto panista. La diferencia era el acento en la capacidad. El gobernador del Estado de México ofrecía oficio al servicio de la continuidad. Al enfatizar esa capacidad para lograr lo deseado, Peña Nieto apuntaba la ineptitud de los panistas y afirmaba, a la vez, el valor con el que habría de medirse su gestión. Peha querido a peña no hayvalor con el que habrra lograr lo deseado, Peña Nieto señalaba la ineficaciaña Nieto ha querido que se le evalúe con el medidor de la  eficacia: capacidad para conseguir lo propuesto. Desde luego, el rasero de la eficacia no es el único que debe emplearse para medir la acción política. ¿Eficacia de qué? ¿Eficacia para qué? ¿Eficacia a qué costo? Ser eficaz es conseguir lo que uno quiere, no es necesariamente lograr lo conveniente. Que el gobierno se salga con la suya no es necesariamente una buena cosa. Pero, si bien debemos decir que ese valor no es el único relevante, podríamos aceptarlo para evaluar la acción de un gobierno que se presume eficaz.   El Pacto por México embonó a la perfección con el propósito de construir una “democracia de resultados”. Una coalición extravagante que incorporó a la izquierda y a la derecha en un programa reformista ambicioso y relativamente concreto. El pacto fue una bolsa de oxígeno para tres enfermos: el gobierno necesitaba votos en el Congreso; al PAN le urgía deslindarse de su pasado reciente; al PRD le convenía marcar la diferencia con sus radicales. Funcionó. No solamente facilitó las primeras reformas de la administración, también ayudó a redefinir el perfil de los partidos y trazar con nitidez sus diferencias interiores. Se trató de un pacto de la clase política para reivindicar lo legítimamente común: una política de Estado frente a los poderosos intereses parciales.   No fue poco lo que se logró con ese acuerdo en los primeros meses de gobierno. Parecía, en efecto, que se había encontrado una fórmula para la eficacia: negociaciones entre el gobierno y los dirigentes partidistas que eran ratificadas velozmente por el Congreso. Algo había de cierto en el eslogan: la política movía a México. La mesa del Pacto sustituyó en la práctica al Legislativo como foro de la discusión y el acuerdo. Esa fue la primera avería de la eficacia. Los legisladores empezaron a resentir el maltrato de las cúpulas y a oponer su resistencia al libreto del gobierno y sus aliados. El Pacto hizo crisis primero por la fragilidad de los liderazgos partidistas, por la precaria cohesión interna de las oposiciones, por las vivas animosidades que hormiguean dentro de los partidos.   Pero la eficacia se desmorona a golpes de imprevisión, docilidad y descoordinación del gobierno federal. En pocas semanas se ha diluido la imagen de capacidad política. El gobierno no tiene más discurso que elogiar su despegue y el hallazgo de aquel pacto. La presidencia renuncia al liderazgo, incluso a los instrumentos constitucionales de su poder, como lo es la iniciativa preferente. El gobierno parece haber abdicado a su voluntad: quiere lo que quiere la mesa del Pacto y no se atreve a pensar por fuera de ese espacio. Tal vez no debería sorprender, pero es notable la falta de argumentos del gobierno para defender sus políticas—más aún su indisposición para razonar en público sus propios proyectos. El gobierno cree que una campaña publicitaria y la tonta evocación del general Cárdenas puede vender su reforma energética. Los críticos de la incompetencia reciente han dejado todos los espacios a sus adversarios. Al tiempo que el discurso oficial enfatiza la ambición reformista, el equipo presidencial es profundamente conservador… e incompetente. El aterrizaje de la reforma educativa es una lección de ineptitud y de arrogancia. Nadie que haya vivido en México en los últimos años podría sorprenderse de la reacción magisterial. Nadie… menos el gobierno de Enrique Peña Nieto.   Atado a su única estrategia, renuente a cualquier conflicto, desprovisto de un equipo coherente y enérgico, congénitamente indispuesto a la polémica, el gobierno federal se atasca de nuevo en la esterilidad. El espejismo de la eficacia priista no aguantó un año.  

De Jesús Silva Herzog Marquez

lunes, 3 de junio de 2013

Timothy Garton Ash contra la censura previa


Timothy Garton Ash escribe contra el proyecto de la Ministra del Interior de Gran Bretaña para instaurar la censura previa que evite la difusión del discurso de odio. El odio es una emoción que no puede ser prohibida. Castigar el odio sería tan aberrante como imponer la obligación de amar. 
Para terminar, me gustaría inspirarme en Edmund Burke y decir unas palabras en favor del odio. Intentar convertir en delito una emoción es un empeño tan tonto e inútil como intentar derrotarla en una guerra (la “guerra contra el terrorismo”). Además, como destacó el gran pensador conservador británico, sentir algo de odio es sano. “Nunca sabrán amar cuando deberían amar”, escribió, “quienes no saben sentir odio cuando deberían sentirlo”. Odio la ideología islamista violenta que envenenó la mente de ese joven. Odio el fascismo. Odio todos los tipos de opresión. Odio la estupidez. Odio las ideas chapuceras. Y en nombre de todos esos odios, aconsejo no dejarnos arrastrar por reflejos automáticos ni caer en la reacción superficial, corta de miras, obcecada y contraproducente de decir “hay que hacer algo”, como esos ministros del Interior que, de tanto defender nuestras libertades, acaban por mermarlas.

Del blog de Jesús Silva - Herzog Márquez 

sábado, 1 de junio de 2013

Fox, el gran estafador



Es difícil que otro político mexicano, o incluso de la historia del país, iguale la locuacidad y ocurrencias de un personaje como Vicente Fox Quesada.


Basta recordar alguna de las principales perlas que ha dicho o protagonizado durante su carrera pública para corroborarlo: desde su protesta con boletas electorales que usó como orejas de burro siendo diputado federal en la 54 Legislatura federal en 1988; sus numerosas promesas de campaña incumplidas como crear una comisión nacional para investigar la corrupción en el Estado mexicano, o el compromiso de destinar todos los recursos excedentes del petróleo para el sistema educativo nacional; hasta su ocurrencia de que resolvería el complejo conflicto social de Chiapas en 15 minutos.

Lamentablemente las ocurrencias de Fox no se han quedado únicamente en nuestras fronteras: siendo presidente se ofreció como mediador para resolver el conflicto entre la dos Coreas.

La lista sería interminable, y ahora se agrega una perla más: el anuncio de que el ex mandatario panista está promoviendo la legalizar la mariguana en Estados Unidos, apoyando al ex directivo de Microsoft Jamen Shively, y quien ha anunciado su interés en crear una marca y una red de tiendas para comercializar la cannabis en los estados de la Unión Americana donde su uso ya es legal. El ahora empresario de la mariguana anunció su interés en importar legalmente este producto de México.

Fox participó el jueves en una rueda de prensa en la ciudad de Seattle, donde habló a favor de este proyecto y destacó los beneficios que esto acarrearía para disminuir la violencia y la criminalidad asociada ahora al narcotráfico.

Esta es una ocurrencia más de Fox porque, como todos sabemos, el ahora promotor del uso legal de la mariguana fue presidente de México, y desde esa posición siguió la política de criminalización que ha dictado Estados Unidos desde hace tres décadas.

Pero el problema no son sólo las ocurrencias; si recuento sería hasta jocoso.

El problema es que las ocurrencias desde los puestos de poder y de mando de gobierno se convierten en traición a las ofertas y promesas de campaña.

Y en ese sentido, Fox es uno de los grandes estafadores que ha tenido este país. Conozco a muchas personas que votaron por Vicente Fox en el año 2000 y ahora se arrepienten de su voto; cientos de miles o quizá millones de mexicanos se arrepintieron de dar su voto al entonces candidato panista porque en lugar de instalar la democracia y acabar con las “víboras, tepocatas y alimañas” priistas (como él mismo decía en campaña), terminó aliándose.

Fox estafó ahora a su mismo partido cuando en medio de la campaña presidencial de 2012 ofreció el respaldo al priista Enrique Peña Nieto y dio la espalda a la abanderada blanquiazul Josefina Vázquez Mota.

Y ahora con la ocurrencia de promover la mariguana en Estados Unidos, Fox estafa nuevamente a los mexicanos, pues siendo mandatario de este país no hizo lo que ahora pregona como mera ocurrencia.
Por eso Fox es uno de los grandes estafadores de este país.
De Ruben Martin en el Informador de Guadalajara 

lunes, 22 de abril de 2013

Los Jueces y el diccionario


Tras el escándalo que hace unos años suscitó la publicación de las caricaturas de Mahoma, Ayaan Hirsi Ali, pronunció un discurso en Berlín para defender el derecho a la ofensa. La diputada holandesa que huyó de Somalia rechazando el matrimonio que le imponía su padre, crítica apasionada de la opresión que padecen las mujeres musulmanas, dijo sin rodeos: "vengo a defender mi derecho a ofender". ¿Derecho a ofender? Sí: derecho a decir lo que se piensa aunque ofenda a otros, derecho a expresarse con libertad a pesar de que lo que uno dice lastime a algunos. La sociedad democrática demanda un debate abierto y el debate no es solamente expresión de ideas sino también de intensas emociones de antipatía. Ronald Dworkin, el filósofo del derecho recientemente fallecido, decía algo similar: tenemos el derecho a ridiculizar. En una sociedad abierta nadie, por poderoso o débil que sea tiene el derecho a no ser insultado u ofendido. Solamente una comunidad que permite la libre expresión del insulto como parte del debate libre puede adoptar sus leyes legítimamente. Si exigimos que los intolerantes acepten la decisión de la mayoría, entonces, debemos permitirles que se expresen--no que se impongan, que se expresen. La Suprema Corte de Justicia acaba de resolver que ese derecho no existe. De acuerdo a los jueces que interpretan la constitución, no tenemos derecho a ofender. No podemos emplear palabras que lastiman a otros. La Primera Sala de la Corte sostuvo que la Constitución no reconoce el derecho al insulto o a la injuria gratuita. A su entender, la Constitución no protege a quienes usan el lenguaje para maltratar.
De acuerdo a la Primera Sala de la Corte, las expresiones homófobas promueven y justifican la intolerancia, fomentan el odio y el rechazo a un grupo de personas. Las palabras hostiles transforman la atmósfera del debate público alentando discriminación y aún, violencia. Emplear las palabras "puñal" y "maricón" es una burla inaceptable que coloca a los homosexuales en un plano de inferioridad. Esas palabras rinden culto a un estereotipo denigrante y promueven la intolerancia hacia la homosexualidad, por lo que no merecen protección constitucional. Pronunciar esas palabras es un abuso.
En efecto, como ha señalado el Ministro José Ramón Cossío en su voto disidente, la resolución de la mayoría se dirige a las palabras pronunciadas no al uso de las palabras, ni mucho menos, a sus consecuencias. "Ofender no es discriminar", sostiene con claridad Cossío. Quien pronunció las palabras censuradas en un pleitillo periodístico no pretendió incitar violencia contra la comunidad homosexual, ni hizo ningún juicio sobre esa comunidad. Insultó a una persona, no discriminó a nadie. Los propósitos de los ministros pueden ser loables, pero la ruta que escogieron es equivocada. No distinguieron la ofensa de la discriminación e ignoraron los parámetros de la discusión internacional sobre el tema. En un libro reciente, Jeremy Waldron ha expuesto un argumento razonable (aunque no del todo convincente a mi juicio) para proscribir el discurso de odio, siempre y cuando éste se entienda como una especie de difamación colectiva. Si castigamos la difamación de una persona, ¿por qué no habríamos de castigar la difamación de un grupo religioso, étnico, sexual? Waldron no propone una inquisición verbal, como la que emprende nuestra Corte en esta lamentable resolución. Para defender la dignidad de las personas hay que rechazar el infundio colectivo-no la ofensa.
Los ministros que se han pronunciado por excluir palabras del vocabulario constitucionalmente admisible asumieron el poder de rehacer el lenguaje... en nuestro beneficio. Con gruesa tinta negra ha tachado dos palabras como generadoras de tales daños que deben considerarse impronunciables. ¿Redactará la Suprema Corte de Justicia un diccionario de palabras saludables e inofensivas que podemos usar sin lastimar a nadie? Si ya hay dos palabras ilícitas, mañana puede haber diez y la semana siguiente diez mil. De acuerdo a los criterios que la Primera Sala expuso, no será difícil emprender esa limpia del lenguaje: simplemente habrá que detectar los vocablos que ofenden a una categoría personas y ya está: la Corte las proscribirá. Una resolución ambigua y francamente peligrosa para el clima de libertad de expresión en el país que, para sumarle ofensa al absurdo, otorga el privilegio de usarlas en exclusiva a los artistas y a los científicos.
"La función de los tribunales, en particular el constitucional, concluye el Ministro Cossío, no es erigirse en policías de las palabras." En eso se ha convertido nuestra Corte: gendarme del lenguaje políticamente correcto. Asumiendo el poder de proscribir toda expresión hiriente, la Corte es el tribunal de nuestras conversaciones, el protector de la decencia verbal y hasta el juez del humor.

Del blog de Jesús Silva - Herzog Márquez 

sábado, 16 de marzo de 2013

El liberalismo no es un credo


Openculture ha rescatado un artículo de Bertrand Russell publicado en el New York Times en 1951. El liberalismo no es un credo, dice; es una disposición. Una actitud opuesta a cualquier credo. El artículo concluye con un decálogo para liberales:

1.- No te sientas absolutamente seguro de nada.

2.- No creas que vale la pena producir creencias escondiendo pruebas, porque la verdad saldrá a la luz.

3.- No desalientes el pensamiento, porque tendrás éxito.

4.- Cuando te encuentres con críticos, sea tu marido o sean tus hijos, enfréntalos con argumentos, no autoridad, porque una victoria que depende de la autoridad es irreal e ilusoria.

5.- No respetes la autoridad de otros, porque habrá siempre una autoridad contraria.

6.- No utilices el poder para suprimir opiniones que te parezcan perniciosas, porque si lo intentas, las opiniones te suprimirán a ti.

7.- No temas tener opiniones excéntricas, porque todas las opiniones que hoy son comunes fueron excéntricas antes.

8.- Disfruta el desacuerdo inteligente más que el acuerdo pasivo, porque, si aprecias la inteligencia como deberías, lo primero supone un acuerdo más profundo que lo segundo.

9.- Respeta la verdad, aunque la verdad resulte inconveniente, porque te será más inconveniente tratar de ocultara.

10.- No envidies la felicidad de los que viven en un paraíso de tontos, porque sólo un tonto pensaría que eso es la felicidad.

Del blog de Jesús Silva - Herzog Márquez.

martes, 20 de noviembre de 2012

La ciudad más ‘open mind’ de EU prohíbe los desnudos



Publicado por , en la página Web de Pedro Ferriz de Con
SAN FRANCISCO (AFP).- Legisladores de la ciudad de San Francisco votaron este martes a favor de la prohibición a desnudarse en público, a pesar de numerosas protestas en la que es considerada la ciudad más libre y relajada de la costa oeste estadounidense.
El ayuntamiento de la ciudad aprobó una ordenanza propuesta por el concejal Scott Wiener, un residente del vecindario Castro, conocido por ser un refugio gay donde, además, se exhibe el desnudo públicamente.
La ley que prohíbe andar desnudo en público fue aprobada por 6 votos a favor y 5 en contra en una reunión vespertina en el ayuntamiento, dijo a la AFP Andrés Power, un asistente de Wiener.
“La libre expresión es en teoría muy agradable… hasta que llega a tu vecindario”, señaló Wiener en la reunión. “Les garantizo que la gente no debe esperar tanto como esperamos nosotros en Castro”.
La ordenanza prohíbe a toda persona de más de cinco años mostrar sus genitales o región anal en público e impone multas de 100 a 500 dólares a sus infractores.
Wiener había dicho anteriormente que el nudismo público seguirá siendo aceptado en las playas de San Francisco y en varios festivales famosos por sus pieles expuestas a la fría neblina de la ciudad.
Tras conocer el resultado de la votación, un grupo de manifestantes protestó ante la entrada del ayuntamiento y una mujer, que comenzaba a desnudarse, fue cubierta por la policía con una cobija.
“Desnudez no es lo mismo que lascivia. Dejen a San Francisco en libertad”, decían los carteles de los manifestantes, un puñado de los cuales logró desnudarse del todo.
Los manifestantes, que argumentan que la prohibición es una afrenta contra su libertad de expresión, habían entablado una demanda para intentar detener esta ley.
Pero Wiener, que ha residido en Castro desde hace 15 años y ha luchado largamente por medidas más estrictas en su zona, desestimó tales esfuerzos como “frívolos”.
Cuna del movimiento a favor de los derechos de los homosexuales en los años 60 y 70, el barrio Castro es aún uno de los vecindarios más liberales de la ya liberal ciudad.
Además es (o era) una zona franca en lo que toca a la desnudez pública, particularmente en la plaza Jane Warner.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Cercanía de nuevo tipo


La suerte del próximo gobierno depende más del liderazgo del presidente sobre su partido que de su capacidad negociadora con la oposición. Es cierto, los electores reeligieron en 2012 al gobierno dividido. No le dieron al nuevo presidente una mayoría en las asambleas federales y por ello lo obligaron a negociar con las oposiciones para promover cualquier cambio legislativo. Sin embargo, la perspectiva del acuerdo con otros partidos parece relativamente sencilla o, por lo menos, más sencilla de lo que parece el acuerdo del futuro presidente con los muchos intereses que integran a su partido. Las propuestas que durante su campaña hizo el presidente electo están, en efecto, más cerca de la plataforma y las propuestas de Acción Nacional que de la declaración de principios del PRI.

Una de las incógnitas del futuro inmediato es el carácter del liderazgo partidista de Peña Nieto. Doy por descontado que los dos precedentes son inservibles para lo que viene. El habitante de Los Pinos no puede volver a ser la cabeza de un partido hegemónico verticalmente disciplinado porque ya no controla todos los hilos del poder. No tendrá en sus manos los instrumentos que dispensan los premios y los castigos implacables de antaño. Bajo el viejo régimen, el presidente era capaz de terminar fulminantemente una carrera política. Era también el gran proveedor de recompensas. Por eso, bajo aquellas reglas, la indisciplina era suicida. El presidente tenía un inmenso poder en su partido porque era el supremo administrador de las ambiciones.

El segundo precedente fue extravagante y breve. El último presidente priista quiso desentenderse de las responsabilidades del liderazgo partidista. Bajo la idea de que sus responsabilidades de Estado hacían incompatible la dirección informal del partido gobernante, quiso separarse ostentosamente de él. Bautizó a su política como “sana distancia” porque creía que el vicio estaba en la cercanía entre presidencia y partido y no en el modo de ejercer influencia. No se había percatado el presidente Zedillo que el régimen había cambiado: el partido hegemónico se desvanecía a medida que los partidos ocupaban plazas de gobierno. La dinámica al interior del PRI no era ya la clave del régimen: lo importante era que la competencia ya se había instalado entre nosotros.

La confusión de aquellos años es significativa. La tesis de separar al presidente de su partido proviene de una ingenuidad popular. Creer que las tareas del presidente suponen alejamiento de las parcialidades partidistas: para ser un auténtico jefe de Estado hay que elevarse por encima de los partidos. Más aún, en aquellos tiempos se pensaba que un presidente que se asumiera como cabeza del PRI, estaría dispuesto a torcerlo todo para beneficiar al PRI. Hoy podemos ver las cosas de otra manera. Tener claro que el carácter democrático de un sistema proviene de la competencia entre los partidos, la mecánica de los poderes, la vigencia de la crítica, y no el liderazgo que un presidente ejerza sobre su partido. De hecho, debemos decir que uno de los secretos de la gobernación en democracia es la capacidad del presidente para conducir la acción legislativa de su partido. En un contexto como el nuestro, un ejecutivo tiene que partir de su propia coalición partidista en busca de los votos necesarios para conformar mayoría. Sin el respaldo inicial de su partido, un presidente puede hacer muy poco.

El liderazgo partidista del presidente no es, en modo alguno, mancha democrática. Es, por el contrario, secreto de la gobernabilidad. Ahí es donde la presidencia de Peña Nieto encara su reto más serio: cómo transformar una extensa coalición conservadora en una alianza reformista. El futuro presidente no puede restablecer las viejas cadenas de la lealtad y de la disciplina. No tiene los instrumentos de antaño ni puede desentenderse de las responsabilidades del liderazgo. Sin los látigos ni los caramelos de antes, debe fundar un nuevo tipo de liderazgo, una nueva cercanía que sea, al mismo tiempo, eficaz y democrática. Para gobernar está obligado a conducir al PRI, pero tendrá que hacerlo en el contexto de un nuevo régimen que vive ya con rutinas de competencia entre los partidos y dentro del suyo propio; un régimen en el que la clase política no espera las instrucciones del centro sino que se mueve con los resortes locales.

La tarea del presidente electo es propia de un equilibrista consumado. Si su vocación reformista es real, tendrá que caminar muy cerca de su partido y al mismo tiempo, tomar distancia de los intereses que ha protegido desde hace décadas.
De Jesús Silva - Herzog Márquez.

martes, 18 de septiembre de 2012

LAS FUGAS EN LOS PENALES Y LA INDOLENCIA DE LAS AUTORIDADES


132 reos se fugaron de un Centro de Readaptación Social (Cereso) del municipio de Piedras Negras, en el estado de Coahuila, confirmó este lunes el procurador de justicia estatal, Homero Ramos.

El presidente Felipe Calderón dijo esta mañana que es deplorable la fuga de 129 reos del Centro de Reinserción Social (Cereso) de la ciudad de Piedras Negras, en Coahuila.

 El presidente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Raúl Plascencia Villanueva, llamó a las autoridades federales y estatales a reforzar la seguridad en los penales y reconoció que la fuga de reos del penal de Piedras Negras es una muestra de la grave situación en que se encuentra el sistema penitenciario del país.

Estas son declaraciones de las autoridades actuales, ahora citare algunas que ya tienen bastantes años y que se refieren al sistema penitenciario mexicano:

Prisciliano Sánchez (1825), al referirse a las cárceles, veía la necesidad de edificar cárceles seguras y sanas, 
que sirviera como correctivos del daño ocasionado, pero como higiene para la salud futura.

Mariano Otero (1842), tuvo entre muchos atributos una visión penitenciaria, siendo el primero de su época en citar la necesidad de un sistema carcelario, con libertad anticipada y conformar una asociación que protegiera al liberado.

Como reglamento carcelario de vanguardia, el penitenciarismo cita el promulgado por Ramón Corona, en 1887, al contemplar la organización interna, la selección del personal, el trabajo rehabilitador, el estudio del carácter de los internos, el funcionamiento de una junta de vigilancia, el mantenimiento a las instalaciones, la educación y preservación de la salud de los prisioneros, la identificación de los internos, la separación de procesados y sentenciados, de los hombres de las mujeres y la rehabilitación del interno por medio de la moral, la ley y el trabajo, con la posibilidad de suavizar las penas.

El auge del penitenciarismo en México se da a finales del porfiriato, que dan como resultado las Leyes de Ejecuciones de 1947 en Veracruz, las de Sonora, Zacatecas y la Ley Orgánica de la Penitenciaría Central del Estado de Jalisco, promulgada el 21 de marzo de 1954, que en conjunto con la Ley de Ejecuciones, sentaron las bases para reglamentar el penitenciarismo en nuestro País, de estos cuerpos de leyes se tomaron algunos principios para conformar las Reglas Mínimas de la ONU.

No obstante lo anterior la técnica penitenciaria no se encontraba en las cárceles Mexicanas, pero la delincuencia seguía con su evolución de tal suerte que hizo sentir su predominio en las cárceles, donde reinaba la ley del más fuerte, mediante el autogobierno, que se sostenía con el gansterismo evolutivo, el mando y el sistema eran la realidad brutal de los propios presos, pero jamás de la autoridad.

En 1971 el gobierno federal buscando un cambio del penitenciarismo empírico; auspicio la promulgación de las Normas Mínimas sobre Readaptación Social de Sentenciados, impulso la selección y capitación del personal existente, participo junto con los estados para la construcción de centros de tratamiento (CERESOS), formo el Instituto de Ciencias Penales, todo ello plausible desde el punto de vista teórico, pero con poca penetración práctica, esto es, un camino de buenas intenciones.
Durante el mandato del Presidente Miguel Alemán, los gobernadores le muestran su preocupación por las cárceles, a efecto de aumentar las posibilidades de readaptar a los delincuentes por medio del trabajo y la educación, como respuesta surge la convocatoria para el Congreso Nacional Penitenciario, celebrado en el Distrito Federal, del 26 de octubre al 1 de noviembre de a1952, en donde se tocaron como temas; la resocialización del delincuente, la arquitectura penitenciaria y la problemática de los reos liberados, como ponencias se presentaron el método de clasificación como resultado de los estudios practicados a su ingreso y la capacitación de los funcionarios

El 1 de octubre de 1964, el Presidente López Mateos envío a la Cámara de Diputados la iniciativa de reforma del Artículo 18 constitucional, debido al incumplimiento en muchos estados del propio artículo, ya sea por razones económicas o por indiferencia, pero si quedo claro la necesidad de tener de forma sistemática trabajo en los reclusorios; el 3 de noviembre de 1964, se aprobó el siguiente texto: Los Gobiernos de la Federación y de los Estados organizaran el sistema penal, en sus respectivas jurisdicciones, sobre la base del trabajo, la capacitación para el mismo y la educación como medios para la readaptación social del delincuente. Las mujeres compurgaran sus penas en lugares separados, de los destinados a los hombres para tal efecto

Por fin la capacitación para el trabajo y la educación, medios indispensables para el tratamiento y la readaptación de los internos, son ordenamientos constitucionales.

Durante la gestión del presidente Díaz Ordaz, quien completa el proceso de reforma constitucional del Articulo 18, mismo que fue aprobado el 15 de diciembre de 1964 y publicado el 23 de febrero de 1965, mando realizar en toda la república un estudio para conocer el estado que guardaban las cárceles, el resultado; los presos estaban en edificios no apropiados y con sobrepoblación, en un solo edificio se albergaban procesados y sentenciados, hombres, mujeres y menores de edad, separados, también encontraron que no existían talleres y en las pocas cárceles que contaban con ellos, estos eran insuficientes para darle trabajo a los presos.

"La sociedad tiene 47 años olvidando a los presos, porque son nuestros 'engendros', nuestros hijos olvidados", dijo José Luis Musi, especialista en asuntos penitenciarios (4 de marzo 2012, CNN).

De los 230,943 reos que tiene el sistema penitenciario en todo el país, 47,816 son del fuero federal y 38% de éstos se encuentran en prisiones federales. El resto convive en centros de reclusión estatales, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad Pública federal (SSP), (4 de marzo 2012, CNN).

La fuga de al menos 132 reos del penal de Piedras Negras, Coahuila, en el norte de México, se agrega a una larga lista de escapes de prisión en lo que va del mandato del presidente Felipe Calderón, que comenzó en diciembre de 2006. La fuga de la cárcel de Piedras Negras es la segunda más grande del sexenio. La mayoría de los episodios de este tipo ha ocurrido en Tamaulipas, también en el norte del país.

El 16 de mayo de 2009, 53 reos se fugaron del penal de Cieneguillas, en Zacatecas, luego de que hombres armados ingresaran al penal, presuntamente en complicidad con las autoridades penitenciarias. Las cámaras de seguridad del penal captaron cuando los individuos ingresaron al Centro de Readaptación Social (Cereso), abrieron las celdas y huyeron, sin disparar un solo tiro.

En la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, en el noreste del país, han ocurrido al menos cinco fugas masivas desde 2009 a la fecha. En octubre de 2009 se fugaron 17 reclusos, en abril de 2010 huyeron 13 presos, en julio del mismo año huyeron otros 12, en septiembre de 2010 se registró la fuga de 85 reos, y en mayo de 2011 se fugaron 17

También en el estado de Tamaulipas, en la fronteriza ciudad de Nuevo Laredo, 59 reos escaparon en julio de 2011, tras una riña que causó siete reclusos muertos, según las autoridades estatales. Cinco custodios fueron reportados como desaparecidos. En esa misma ciudad, en diciembre de 2010 ocurrió la fuga más grande hasta ahora registrada, cuando 151 reos escaparon del penal local. Tras la fuga, el responsable estatal de los penales fue cesado por las autoridades de Tamaulipas.

En la ciudad de Matamoros, en el mismo estado, en marzo de 2010 se fugaron 41 presos, 38 de ellos acusados por delitos federales, y tres por delitos del fuero común. Los reos presuntamente salieron por la puerta principal del penal, ayudados por dos celadores. Las autoridades  estatales anunciaron el cese del director del penal tras el hecho.

En febrero de este año, al menos 30 reos afiliados a Los Zetasescaparon del penal de Apodaca, en Nuevo León, luego de masacrar a más de 40 rivales del cártel del Golfo, según autoridades estatales, que creen que autoridades penitenciarias ayudaron en la fuga. Los directivos del penal y 18 celadores que estaban en funciones al momento de la fuga fueron detenidos tras el hecho (Notas de CNN).

Estas cifras y otros lamentables hechos pudieron evitarse si la autoridad responsable hubiese tenido la sensibilidad de ver a los CERESOS, como una oportunidad de iniciar una de las vertientes de la prevención del delito, esto es que las prisiones fuesen establecimientos que cumplirán a cabalidad con el fin que fueron creados, desarrollando en ellos las medidas que son del elemental conocimiento de un penitenciarista, cito algunas como ejemplo:

Iniciemos con la aplicación literal de los fines de la pena; debe obrar en el delincuente, creando en él, por el sufrimiento, motivos que le aparten del delito en lo porvenir y reformarlo para readaptarse a la vida social. Tratándose de inadaptables, la pena tiene como finalidad la eliminación del sujeto (cadena perpetua en establecimientos de alta seguridad, sin derecho a ningún beneficio)
Indudablemente él último fin de la pena es la salvaguarda de la sociedad. Para conseguirlo, debe ser Intimatoria, para evitar la delincuencia por el temor de su aplicación, Ejemplar, al servir de ejemplo a todos, y no solo al delincuente, para que todos adviertan la efectividad de la amenaza Estatal. Correctiva, al producir en el penado la readaptación a la vida normal, mediante los tratamientos curativos y educacionales adecuados, para impedir la reincidencia. Eliminatoria, ya sea temporal o definitiva según el condenado pueda readaptarse a la vida social o se trate de sujetos incorregibles. Justa, pues la injusticia acarreara males mayores a todos los miembros de la colectividad.

LA SEGURIDAD INTERNA DE FUGAS Y MOTINES

Las fugas no serian posible sin el auxilio interno o externo, y en ocasiones de ambos, debemos señalar que el éxito de una prisión se mide por su grado de seguridad, el número de evasiones y motines que registra.
Sobre las medidas de seguridad del establecimiento es fácil deducir que dentro de las áreas de población los custodios no portan arma de fuego alguna, para evitar que se las quiten y sirvan de rehenes.
Uno de los lugares preferidos para pelearse o aplicar el cobijazo a la víctima son los baños de los dormitorios.
A continuación señalaremos las formas mas comunes para lograr las evasiones:

 a) escalamiento de murallas,
b) construyendo túneles,
c) vías naturales de acceso a las instalaciones (aduanas),
d) durante el traslado a los juzgados o diligencias, e) a través de la “reja de prácticas” de los juzgados.

Jamás debemos de olvidar que la “evasión es una permanente aspiración del preso, por lo que debemos de coincidir nuevamente en el pensamiento de SÁNCHEZ GALINDO, quien manifiesta:
“Es aspiración constante, reiterada e incansable de todo interno, y es natural que así suceda, el desear la Libertad.

Aquí se presentan dos posibilidades, una durante el proceso y otra durante el tiempo de sentencia. Con frecuencia la inquietud es mayor durante el proceso que en la sentencia, porque es más duro el planteamiento psicológico que produce la incertidumbre del proceso que la cruda realidad que ofrece la sentencia.

A quienes mayormente les motiva la idea de fugarse es a los delincuentes que tienen escasas posibilidades de obtener su libertad, por sus elevadas sentencias, quienes las organizan cuentan con tres condiciones favorables:

a) la extendida corrupción entre custodios y directivos,
b) abundantes recursos económicos destinados a tales fines,
c) una organización externa que apoya.

Podemos deducir que los puntos más débiles de la seguridad carcelaria son dos: las aduanas y las murallas en los Reclusorio. El primero a causa de la corrupción del personal que labora en las cárceles, y el segundo por la escasa (a veces nula) vigilancia. Otro punto vulnerable son las diligencias a juzgados o a otros penales.

Con todo lo anterior en lo personal puedo concluir que desde el siglo XIX, no existe autoridad de ningún nivel de gobierno que considere el sistema penitenciario como una prioridad en los sistemas de seguridad que implementan, en consecuencia todo el dinero que se invierte en estos establecimientos no rinden frutos satisfactorios a la sociedad quien es la que solventa el sostenimiento de ellos, la gran pregunta es:

 ¿A la autoridad responsable le falta capacidad, voluntad o está inmersa en la impunidad que rige actualmente este sistema?

lunes, 17 de septiembre de 2012

Quintana Roo, a un paso de quedarse sin policías


De no alcanzar la certificación de sus policías en enero de 2013, fecha en que la finaliza el plazo previsto por la ley para evaluar al 100 % a todas las corporaciones policiacas de México, Quintana Roo y sus 10 municipios se convertirían en el primer Estado del país que tendrían que separar de sus cargos al 98 % de los policías.
De enero de 2010 al 31 de julio de 2012, las autoridades estatales y municipales de Quintana Roo han evaluado al 10.13 % de sus mandos y al 2.76% de los policías operativos, que ubican a ese Estado en el último lugar nacional en materia de certificación policiaca.
“Lo que está estipulado en la ley es que todo aquel policía o mando que no este certificado antes del plazo previsto (enero de 2013), no podrá continuar en la institución de seguridad pública a la que pertenece”, informó Luz del Carmen Díaz, titular del Centro Nacional de Certificación y Acreditación (CNCA) del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública.
Entrevistada por Animal Político, Díaz explicó que aun cuando la ley es muy clara sobre los tiempos establecidos para lograr la certificación de las corporaciones, en el caso de Quintana Roo se deberá hacer una revisión con los legisladores para ver cuál será el procedimiento qué se deberá seguir, porque es evidente que no podrán cumplir con la meta de evaluar al 100% a sus policías y mandos.
“En Quintana Roo tenemos que sumar esfuerzos, porque el Estado y sus municipios no se pueden quedar sin fuerza policial”, dijo Díaz.
Explicó que el rezago en la evaluación de policías estatales y municipales se viene arrastrando desde el gobierno de Félix González, cuya administración argumentaba que no había suficientes recursos para avanzar y que tenían otras prioridades en materia de seguridad.
Una revisión que hizo la Auditoría Superior de la Federación a los recursos del Fondo de Aportaciones para la Seguridad Pública de los Estados (FASP) que el gobierno federal le entregó a Quintana Roo en 2010, en lo que fue el penúltimo año de la gestión de González, arrojó que las autoridades estatales no utilizaron adecuadamente el recurso y detectaron una serie irregularidades relacionadas, entre otras cosas, con la evaluación de  policías estatales y municipales.
Los auditores concluyeron que aún cuando  en 2009 y 2010 los recursos asignados para la creación y operación del Centro Estatal de Control de Confianza (organismo encargado de la certificación de los policías) oscilaron en los  5.2 y 4.4 millones de pesos respectivamente, el organismo  se encontraba en la etapa inicial del proceso de certificación y acreditación, por lo que estaba trabajando parcialmente y sin poder emitir certificados.
Además, revelaron que al momento de hacerse la auditoría el Centro operaba con 5 personas que se encontraban en “proceso de capacitación”, pese a que la plantilla autorizada era de 41 personas. A julio de 2012, contaba con 2 poligrafistas, 6 psicólogos, 2 investigadores y 1 director, por lo que aún faltaba por integrarse 30 empleados.
La demora que presenta Quintana Roo en la certificación de sus policías, provocó que el martes 28 de agosto, en el marco del “Foro Nacional: Sumemos causas, ciudadanos más policías”, el presidente Felipe Calderón reclamara a las autoridades estatales el  retraso. “Hay estados que van muy bien, ya avanzando más de la mitad de sus exámenes de control de confianza. Hay estados que no han terminado de establecer su Centro de Control de Confianza, como, desgraciadamente, es el caso de Quintana Roo. Y no están evaluando a sus policías”.
El miércoles 29 de agosto, el gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, respondió a los señalamientos de Calderón al declarar ante medios locales que era un error que ubicaran a su estado en el último lugar en materia de certificación policiaca, pues habían practicado exámenes toxicológicos al 40% de sus policías.
“Puede ser que hayan aplicado esa cantidad de exámenes que dicen, pero los antidoping solitos, al menos que salgan positivos, no nos sirve para determinar el nivel de confiabilidad de un policía o mando”,  comentó Luz del Carmen Díaz.
Expuso que si bien es cierto que con las pruebas antidoping se puede avanzar más que con otras fases del proceso de certificación, los centros no pueden emitir resultados sino se da una evaluación integral, como es la de practicar exámenes psicológicos, de entorno social, de consumo de drogas y de polígrafo.
“El gobernador efectivamente nos podrá informar que ya aplicaron el 40% de exámenes toxicológicos, pero tiene que completar los 4 exámenes. Hasta que no completen el resto de las fases no podemos reportar una evaluación integral”, concluyó Díaz
De Animal Político 

martes, 4 de septiembre de 2012

Desapariciones forzadas: No hay delito que perseguir


De Animal Político ;
La legislación nacional para sancionar con cárcel a  los servidores públicos que cometen el delito de desapariciones forzadas  es una simulación. El Informe  de Naciones Unidas publicado este año, señala que en el país existen sólo 2 sentencias condenatorias por el delito de desaparición forzada, mientras la cifra de desaparecidos en el sexenio de Calderón  se calcula en más de 30,000 personas.
En la gran mayoría de los Estados de la República ni siquiera  existe éste  delito en sus  Códigos Penales y en donde si existe están redactados de forma mañosa para que el   ministerio público  no pueda acreditar su comisión  y  concluya que “no hay delito que perseguir”.
Para poder acreditar la comisión de un delito, es necesario que  la conducta delictiva coincida exactamente con lo establecido en el tipo penal. Por poner un ejemplo: El Código  Penal del Distrito Federal dice que “comete el delito de desaparición forzada el servidor público  que con motivo de sus atribuciones, detenga y mantenga oculta a una o varias personas…” así que sí  un servidor público  detiene a la persona y otro la mantiene oculta, pues ninguno de los dos comete el delito de desaparición forzada, porque no encajan exactamente con la definición del Código. La perfecta impunidad.
El Estado Mexicano  no se hace responsable de los delitos que comete, parece que los minimiza y se protege. Otro ejemplo: el secuestro es  considerado más grave que la desaparición forzada en el que la responsabilidad recae directamente en un servidor público que hace uso de esa calidad para  cometer el delito a diferencia del secuestro que es cometido por particulares.
Las desapariciones forzadas son  típicas  de los Estados autoritarios y nosotros nos estamos acercando mucho. No sólo se tolera la impunidad sino que  se provoca por medio de  un marco jurídico que resulta ineficaz para castigar el delito, los responsables saben que no pisarán la cárcel.
En su informe, Naciones Unidas  hace un llamado de atención al gobierno al señalar que “parecería que el Estado  Mexicano no tiene la voluntad o es incapaz de realizar investigaciones efectivas en casos de desapariciones forzadas”  pero la observación del Organismo Internacional no ha tenido repercusiones. Los legisladores locales y federales no han modificado su Códigos para garantizar la protección a las víctimas y el acceso a la justicia.
Rosario Ibarra dice que para luchar contra el Estado las madres de los desaparecidos “aprenden a aguantarse la ira y a disciplinar el llanto porque el camino es largo”.  Y sí…
Paola Zavala Saeb (@paolasaeb), es abogada, especialista en derechos humanos. Ha publicado anteriormente artículos de opinión para El Universal y Nexos en línea. Ha hecho trabajos de consultoría e investigación para la ONU- DH, GDF, CIDE, SCJN, TEPJF y el INMUJERES. Actualmente es asesora legislativa.

viernes, 20 de julio de 2012

Los aficionados


Las 638 cuartillas del juicio de inconformidad presentado por el Movimiento Progresista reflejan una elección manchada y unos partidos de izquierda que reinciden en la improvisación.

Hace años un abogado litigante, Rodolfo Gómez Alcalá, sintetizó en una frase los principales ingredientes de un juicio: "una cosa es tener la razón, otra saberla alegar jurídicamente y otra que los jueces te quieran dar la razón". Para alzarse con una victoria legal hace falta voluntad, suerte, conocimientos jurídicos e información sólida como el acero.

El Movimiento Progresista presentó hace días ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación un recurso pidiendo la anulación de los comicios presidenciales. El escrito está bien razonado jurídicamente y los documentos de respaldo son el espejo de una elección viciada. Desconozco si satisfacen las exigencias de los siete jueces que tomarán la decisión; estoy convencido de que la impugnación pudo haber tenido información mucho más sólida si se hubieran preparado mejor.

Nuestra izquierda partidista actúa como si hubiera hecho votos de improvisación y desorganización. Sustento el juicio con la parcialidad de las televisoras a favor de Enrique Peña Nieto. El 23 de octubre de 2005 Jenaro Villamil informó en Proceso sobre el acuerdo mercantil entre la televisora y el entonces gobernador del Estado de México. En los siete años que han pasado desde entonces las izquierdas nunca crearon la unidad que fuera documentando, con validez jurídica, la parcialidad de las televisoras que iban denunciando en discursos y proclamas.

En la impugnación presentada el jueves pasado, el Movimiento Progresista demuestra la irregularidad de esos siete años con una investigación que ordenara el equipo de AMLO a una empresa con sede en Pune, India. La SG Research Analytics revisó entre 2005 y 2011 el trato dado a Peña Nieto por los canales 2 y 5 de Televisa pero sólo comparó entre abril de 2008 y junio de 2009 la cobertura concedida a López Obrador y a Enrique Peña Nieto. Luego comentaré este curioso estudio que es el único aporte propio del Movimiento Progresista al tema de la parcialidad de las televisoras.

Las otras 23 evidencias presentadas ante el Tribunal son muy heterogéneas. Trae cinco reportajes de Reforma, tres de The Guardian, uno de Proceso y una entrevista realizada por Carmen Aristegui para MVS Radio. También incluyen cables de WikiLeaks publicados por La Jornada en los cuales la representación diplomática estadounidense reconoce la parcialidad de la televisora que el Movimiento Progresista pudo haber demostrado de otras maneras.

La izquierda no investiga ni en defensa propia. El 12 de julio Andrés Manuel López Obrador pronunció un discurso sobre la evolución de la campaña. Recordó que el jueves 31 de mayo, el periódico Reforma difundió una encuesta que lo separaba cuatro puntos de Peña Nieto. El tabasqueño está convencido de que fue en ese momento que "iniciaron la guerra sucia" contra él. La hipótesis de un junio negro es plausible (y predecible) pero ningún partido de izquierda la demostró. De hecho, la única investigación de peso presentada por el Movimiento Progresista fue el gasto hecho por el gobierno priista de Zacatecas.

El coordinador de la campaña de López Obrador, Ricardo Monreal, reconoció el 12 de julio que "las pruebas [utilizadas en la impugnación], en su gran mayoría, son de ciudadanos que nos las han aportado". El trabajo voluntario de ciudadanos pudo haber rendido muchos más frutos si hubieran utilizado una misma metodología. Esa heterogeneidad se observa en los videos de ciudadanos que presenta el Movimiento ante el Tribunal para demostrar la compra de votos. Lo ideal hubiera sido establecer patrones nacionales, por ejemplo, en los 600 establecimientos que Soriana tiene en todo el país.

Considero correcto criticar al Movimiento Progresista en estos momentos porque la izquierda moderna nace del fraude de 1988 y me resulta incomprensible que 24 años después sigan siendo incapaces de organizarse para combatir y documentar irregularidades bastante predecibles. El 8 de febrero López Obrador solicitó al Consejo General del IFE diversas medidas para contribuir a la equidad. Recomendó al IFE nombrar una "comisión temporal" para mejorar la equidad de los "espacios noticiosos" cuando ellos hubieran podido hacer los estudios que se requerían. México tiene capacidad de investigación instalada y este año los partidos de izquierda recibieron más de mil 366 millones de pesos de dinero federal y unos 300 millones (estimación provisional y gruesa) de las entidades.

Este 2012 el Tribunal debe dar certidumbre democrática a la elección (lo que hizo en el 2006 fue vergonzoso). Como votante de izquierda también espero que los partidos de esa corriente sustenten recursos jurídicos con evidencia sólida. Ya basta de improvisaciones y novatadas; es tiempo de que dejen de actuar como aficionados.

De Sergio Aguayo.

Colaboraron Maura Roldán Álvarez y Rodrigo Peña González.

En lo personal asistí a diversos cursos y diplomados que impartieron en los diferentes partidos políticos, en la UAN, en la UdG, el IFE, desde el 2009, sobre Derecho Electoral y la Jornada Electoral y los ponentes de la izquierda son profesionistas con la misma capacidad que el resto de los expositores, aquí de mi duda, si se tiene la suficiente capacidad, hizo falta voluntad???.

Les saludo con el afecto de siempre.

lunes, 16 de julio de 2012

La legitimidad como rehén


La legitimidad no es popularidad. El derecho al poder no cuelga de simpatías que van y vienen. La única fuente de legitimidad en nuestro tiempo es la ley. Ni los ancestros ni los héroes conceden el permiso de gobernar. Cuando las reglas son democráticas, cuando reconocen el principio de competencia y pluralidad, cuando instauran órganos neutrales, no puede haber otro fundamento de legitimidad que el derecho. Quien accede al poder de acuerdo a las normas existentes debe ser reconocido y asumir la responsabilidad de gobierno. Que un presidente sea legítimo no significa que nos guste, que le debamos respaldo, que estemos obligados a apoyarlo. Reconocer legitimidad no es someterse, doblegarse. Lejos de ello, lo único que implica esa admisión es que sus facultades se fundan en nuestras propias reglas y que, nacido de normas, su poder habrá que sujetarse a ellas.

La legitimidad tampoco es el obsequio que gentilmente regalan los adversarios. Perdí pero graciosamente te entrego mi reconocimiento y te concedo por ese acto de nobleza, el título de legítimo. Perdí pero no estoy dispuesto a regalarte autoridad democrática. La legitimidad no es concesión de los jugadores que, al final del partido, se dan caballerosamente la mano: depende de la actuación de las instituciones que evalúan las condiciones de la competencia y nombran finalmente al ganador de una contienda electoral. Seguimos, sin embargo, atrapados en el cuento de que la legitimidad que otorgan las leyes es insuficiente, que el veredicto de las instituciones es poca cosa frente al juicio de la Historia o el dictamen del Pueblo; que la ley es una ficción en la que sólo creen los ingenuos; que el permiso para gobernar depende de otra cosa más allá de lo que digan las reglas. En efecto, hay quien cree que la legitimidad depende de la aclamación de la plaza, de la evaluación moral de algunos notables. Así, nos resultan de pronto más persuasivos como demostraciones de respaldo democrático la teatralidad de una concentración pública coreando un solo nombre, la tensión dramática de una movilización popular que llena calles y plazas, la oratoria fogosa de una asambleas que la árida aritmética de votos y la fría semántica de las instituciones. El laberinto procedimental, la barroca estructura de derechos y deberes, la intrincada organización de garantías y controles son nada frente a la consigna de quienes piensan igual.

El título de legitimidad es vapuleado en una subasta de simpatías y aversiones. Esa superstición no hace más que revelar el desprecio por las leyes y las ideas de los otros. No importa lo que diga la ley, lo que cuenta es lo que sabemos; no importa lo que hayan decidido ellos, somos nosotros los auténticos representantes de la nación. La intensidad del activista no oculta sus desprecios: ellos son ignorantes, ellos han sido manipulados, ellos han sido comprados. El viejo clasismo se disfraza de demócrata: han sido los pobres quienes votaron mal, quienes votaron por el PRI. Son los ignorantes quienes dieron la victoria al ignorante. Se vendieron, se corrompieron, se entregaron a sus raptores. De nuevo, el maniqueísmo moral: votar por otros es éticamente reprochable. Sólo la complicidad y la manipulación explica el voto equivocado.

Desde luego, habrá que medir las prácticas clientelistas que, sin lugar a dudas, subsisten en el país. Es necesario, sobre todo, conocer, en lo posible, la extensión de esas prácticas de compra de votos, o coacción de votantes. Apreciar su verdadera magnitud sin ignorar su existencia ni exagerar su efecto. Me parece difícil pensar que la elección de julio pueda explicarse, como ha dicho su principal impugnador, por la corrupción de 5 millones de electores que decidieron vender su voto. Es indispensable para la salud del país que los abusos se exhiban y que los delitos se castiguen. El imperativo hoy es la claridad. El esclarecimiento de lo sucedido corresponde a los tribunales pero también al periodismo. Los jueces tendrán la última palabra en el terreno institucional, pero su veredicto no será el único. Necesitamos un periodismo al servicio de la claridad: los alegatos interesados de los actores políticos no deben pasar solamente el filtro burocrático, requieren también el examen severo de los profesionales de la información. No vale la simple reproducción de sus versiones, requerimos investigaciones independientes que esclarezcan lo sucedido.

Admitir que la elección del 2012 fue una elección auténtica no implica entregarle un cheque en blanco a la siguiente administración. Por el contrario, es comprometerse con un régimen que no le entregó el poder absoluto al viejo partido hegemónico, sino un poder limitado por sus propios adversarios. Al gobierno legítimo corresponde una oposición legitimada por la misma elección. Desconocer la autenticidad del voto es rehusarse a construir oposición: es despreciar la orden de los votantes.

De Jesús Silva - Herzog Márquez